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Trader

Hipoxia

PULSO 13/05/2016

Por Gonzalo Restini.

“Están congelados, no hay nada que hacer. Simplemente seguirlo hasta que se acabe el combustible”.

Esta fue la frase de los pilotos de los F 16 que escoltaban el jet privado del golfista Payne Stewart, en una de las historias más increíbles y dramáticas  del deporte contemporáneo.

En 1999 Stewart estaba viviendo su mejor año en el PGA Tour. Acababa de ganar el US Open y la Ryder Cup. Era sexto entre los mejores golfistas del mundo y su look extravagante (a la usanza de los antiguos jugadores, con “guardapeos” y boina con pompón ) lo hacía figura estelar de todos los campeonatos. Estaba en la cima.

Hacia finales de ese año Stewart, acompañado del piloto y otras cuatro personas,  tomó un avión desde su casa en Florida a Houston, donde jugaría el último campeonato del circuito. El viaje transcurría a la perfección. Sin embargo, en forma repentina, el avión realiza un desvío inesperado. Se sale totalmente de su trayectoria. 

Increíblemente, en lugar de caerse o explotar, sigue volando, durante interminables minutos. La torre de control llama repetidamente, sin obtener respuesta, mientras el avión de Stewart seguía su mudo vuelo a lo desconocido.

Los controladores aéreos, desesperados, piden ayuda a un grupo de F 16 que se encontraba en la zona: “Hagan contacto visual con el avión”. Cuando lo alcanzan y miran al interior de la cabina, la escena es aterradora: el parabrisas está congelado, sus ocupantes también. Muertos. El avión seguía volando, gracias al piloto automático, como un fantasma de hielo. Los F16 no podían hacer nada. No podían ayudar.

Así, Payne Stewart y su grupo siguió volando, durante horas, escoltado por los impotentes F16. Hasta que se acabó el combustible. Y cayó, lentamente en alguna parte de un lugar sin nombre.

Los nuevos pronósticos de crecimiento de consenso para 2016 y 2017 son paupérrimos: 1,7% y 2,4%, respectivamente. Se encadena una inédita serie de 4 años en torno al 2%. Y nada indica que mejorará en el futuro. Estamos con hipoxia, falta de oxígeno, la misma causa el accidente del avión de Payne Stewart. La cabina perdió presión y los ocupantes no alcanzaron a ponerse las máscarillas, iniciando su viaje sin rumbo.

Nuestra Economía, que iba tan bien, se salió de ruta por un buen rato. Un viraje inesperado y radical. Y hoy está ahogada: viaja sin oxígeno, desenrutada, pegada en un gélido 2% como nueva velocidad crucero, sin que nadie la pueda sacar de ahí.

 Tal como los pilotos de los F16, las voces que quieren rectificar el rumbo sienten que no hay nada que hacer, que los dados están lanzados. Resignados, miran a través del parabrisas congelado, impotentes, derrotados. Simplemente esperando que se acabe la bencina.P 

El autor es panelista de Información Privilegiada de Radio Duna.