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¿Feliz Año Nuevo?

PULSO 06/01/2016

Por Axel Christensen. Probablemente, el aumento de volatilidad será la única proyección que podemos hacer con convicción hacia el nuevo año.

El nuevo año estuvo lejos de comenzar de manera feliz para los mercados financieros. Ante cifras económicas que acentúan la caída en el dinamismo del sector fabril en China, las reacciones de su volátil mercado bursátil no se dejaron esperar: el cierre debió llegar anticipadamente, al gatillarse la suspensión de transacciones al superar el mercado una caída del 7%.

No solo fue China la que desató mayor nerviosismo entre inversionistas. La escalada de tensiones en Medio Oriente, entre Arabia Saudita e Irán, también adiciona un elemento geopolítico a los temores de origen económico. 

Rápidamente, este modo pesimista se contagió a otras plazas, sumándose las correcciones en acciones de Japón, Europa y Estados Unidos. América Latina no pudo desmarcarse y a las caídas bursátiles se sumaron depreciaciones de monedas como el Real o el Peso chileno. 

Afortunadamente, los primeros días de cada año nuevo no necesariamente son un presagio de lo que ocurrirá en los días restantes: no existe un equivalente al Día de la Marmota. De hecho, esta corrección no está realmente movida por cambios significativos en los fundamentos económicos que enfrentará la economía global y sus mercados financieros durante el 2016.

Aunque marcadas por un tono de cautela, las proyecciones siguen apuntando a un crecimiento global algo mejor que el de 2015, con algunas mejorías de países desarrollados como Japón y Europa y un menor empeoramiento de países emergentes como Brasil y Rusia. Si en algún momento del año pasado muchos mercados se veían en su precio o algo caros, las correcciones de las últimas semanas de 2015 los han devuelto a niveles razonables (con la notoria excepción de los bonos soberanos de pases desarrollados).

Con todo, comenzar el 2016 con un tono más sobrio -y no con la exuberancia que suele caracterizar a los mercados durante enero- no es necesariamente un mal punto de partida. Por cierto, eventos como los de esta semana nos recuerdan que el aumento de volatilidad probablemente será la única proyección que podemos hacer con convicción hacia el nuevo año. Un inversionista que toma en consideración lo anterior no tiene asegurado un feliz año, pero puede hacer bastante para que no sea uno infeliz. 

*El autor es director de estrategia de inversiones para América Latina e Iberia de BlackRock.

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