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El Nuevo Plan (Continuación)

PULSO 15/01/2016

Por Gonzalo Restini.

El ministro despertó antes de que sonara la alarma. Se levantó como un resorte. Era un día importante. Se sentía bien, a pesar del desvelo. Se había despertado tres veces, pensando en el cobre cayendo, en el dólar subiendo, en esa conversación que tuvo con su amigo brasilero que sólo logró preocuparlo más. El calor de enero era insoportable en una noche de insomnio, incluso con la ventana abierta.

Se miró en el espejo y se vio bien, repuesto. Sentía la energía. Prendió el celular. Malas noticias: De nuevo China cayendo 6%, el petróleo desplomado buscando los US$30 y el cobre cortando los US$2. Todo esto no hizo sino reforzar su convicción. Teníamos un cambio estructural de escenario. Por suerte, hacía 6 meses le había encargado al mejor de sus colaboradores que diseñara un plan de contingencia, al que bautizó “Plan SH”, pensando en “Shock”.

Le había mandado un whatsapp anoche para que se juntaran a primera hora. “Quiero revisar SH. Mañana 8:00, en mi of”. “Ok. Buena noticia”, le contestaron inmediatamente  lo que no dejó de parecerle una ironía. Se duchó rápido y tomó el desayuno habitual: jugo de naranja, café con leche y un pan con mantequilla. Hojeó el diario. Todo muy lamentable. 

Se sentó en el auto, donde lo esperaba su chofer. “Buenos días don Pepe, a Teatinos 120 por favor”. Siguió leyendo. Formalizaciones, querellas, colusiones, caídas en muchos indicadores. Peleas. Rabia. Dificultades. La desconfianza se sentía en todos lados.

Entró  a la oficina. Lo estaban esperando con el powerpoint encendido: “Plan SH”. En resumen, la situación externa sólo podía empeorar. China, Cobre,  Brasil, condiciones de endeudamiento, flujos financieros. Todo esto repercutía en la posición fiscal: menor crecimiento,  menor recaudación. Había compromisos de más gasto. El dólar empujaría la inflación, obligando al Central a seguir subiendo tasas. La Fed lo haría 3 o 4 veces.  La solución: un Shock de Confianza positivo, que iniciara un ciclo virtuoso en el sector privado. Para eso se necesitaba certezas: Tributaria, Laboral, Constitucional. Ser menos agresivo con el empresariado. Además, bajar el gasto.

“Si fuera tan fácil”, pensaba el ministro, mientras tomaba el segundo café. “Pero no hay alternativa. Hay que cambiar de Plan”, tal como había leído en el libro la noche anterior.  “Hay que tomar medidas reactivadoras. Hay que hablar de Reactivación”. 

El ministro tomaba notas en la versión impresa. Volvió hacia atrás y revisó las probabilidades de recesión técnica. “30%”, escribió con esa pluma que tanto le gustaba. Oyó por un segundo cómo raspaba el papel. Se acordó cuando se la habían regalado, el día que renunció al banco. Chile crecía al 5% en esa época. “Esta es la realidad, por más que no nos guste”, anotó. Subrayó la palabra “realidad”.

Terminó la presentación y el ministro pidió estar una hora solo para ordenar las ideas. Justo a los 60 minutos salió y enfiló hacia la Moneda. Tenía una reunión muy importante. La había pedido la noche anterior.

*El autor es panelista de Información Privilegiada, de Radio Duna – (@grestini).

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