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Aún hay muchas oportunidades en Brasil

PULSO 06/10/2017

Por Sérgio Aratangy. El ambiente de incertidumbre provoca distorsiones que pueden generar interesantes retornos.

Salidas las nuevas encuestas de las elecciones en Brasil y después de más un mes de fuerte desempeño, el Ibovespa subió un 4,4% mientras el IPSA subió un 1,7%, en dólares, tenemos un nuevo cuadro siendo pintado.

La recuperación económica ya no es tema, los números han salido mejores y siguen mejorando. No va a ser una recuperación rápida, pero es una recuperación.

El campo político sigue incierto y generando un escenario casi esquizofrénico, en que la mayoría quiere que Lula sea condenado y al mismo tiempo, si las elecciones fueran hoy, probablemente ganaría en primera vuelta. Además, el gobierno Temer alcanzó un nuevo récord de desaprobación, con algo entre el 3% y el 5%, dependiendo de las encuestas.

Si sólo describiera eso, uno probablemente tendría ganas de salir corriendo de Brasil, pero los flujos hacia el país han aumentado en los últimos tiempos.

Algo que ya me cansé de escuchar es que invertir en Brasil no es para cualquiera y eso sigue siendo verdad. Y vale tanto para grandes empresas que buscan explorar sus mercados como para inversionistas individuales que buscan “hacer una pasada”.

El primero factor relevante es el riesgo: si hay una reducción del apetito, los Mercados Emergentes sufren y Brasil va junto, y normalmente con yapa. Y se van sumando factores, como por ejemplo que la región Latinoamérica es considerada menos confiable que Asia u otros emergentes, y eso tiene impactos en las inversiones y en el comercio. Y Brasil es uno de los países más cerrados que hay.

Luego, hay riesgos exógenos a los mercados, pero endógenos a Brasil, de los que uno debe cuidarse: las diferentes operaciones de combate a la corrupción van a sacar a la luz aún otras empresas involucradas, y pueden impactar a algunos inversionistas menos cuidadosos o más amantes del riesgo.

Hay factores de mercado, pero específicos de Brasil, que normalmente, vienen conectados a políticas públicas o por las diferentes intervenciones que el Estado realiza en la economía.

Considerado todo eso, veo que hay todavía muchas oportunidades en Brasil, pero con todos los riesgos que esto implica para poder cosecharlas. Si bien creo que hay una mejora secular en el ambiente institucional en Brasil que va a seguir generando frutos, también creo que habrá ruidos de que uno debe cuidarse. Por eso creo que hay que estar en Brasil, pero siempre de forma selectiva y cauta.

El autor es asesor financiero.