Trader

Ahí donde está el dinero

PULSO 18/01/2016

Por Tomás Casanegra.

El The Economist de la semana pasada tiene una historia sobre una competencia medio de mentira que existiría entre los bancos de Estados Unidos; si bien se mandan codazos éstos serían nada de puntudos comenta el artículo basándose en un estudio. Me recordó la crítica que se le hacía hace años a la “guerra de las colas”: guerra desatada en comerciales y canales de distribución, pero paz absoluta ahí donde más daño se puede hacer que es cobrando menos que la otra.

Creo que la falta de competencia de los bancos norteamericanos no pasa tanto por tener accionistas comunes como plantea la revista, sino más bien por la naturaleza misma de esta industria. Así como las empresas no fueron creadas todas iguales (hay buenas y malas), las industrias tampoco. Piense lo fácil que le resultaría a usted cambiar de restaurant mañana versus lo difícil de cambiarse de banco. En este caso va a tener que avisar a Pedro, Juan y Diego de su nueva cuenta, revisar que no le carguen o paguen cosas en la antigua, gastar mucha inteligencia entendiendo la nueva página web, etc. ¡Una lata! Mejor quedarse donde está. Y en cualquier industria donde todos se quedan donde están, por mucho competidor que haya no puede haber mucha competencia.

Si ésta fuese una columna para la sociedad en su conjunto debería criticar las industrias en que los clientes son “rehenes” como el entrenador, pero escribo para inversionistas y aquí las dificultades estructurales para cambiarse son un activo puro y duro que tienen esas empresas. Activo que empresas exitosas buscan potenciar: muchos partimos con un iPhone sin darnos cuenta que a partir de ahí nos íbamos a llenar de cosas marca Apple, cámbiese ahora de marca a riesgo de perder el video de su hija pescando una trucha que lo tiene en iCloud.

Antes de que vaya a buscar el mejor banco para invertir tenga en consideración, eso sí, algunos grandes detalles. El primero es que todos los bancos del mundo están técnicamente quebrados: pasivos exigibles al instante, activos que no, y un patrimonio que cubrirá un 5% de esas exigencias. Lo segundo es que los bancos son enredados para analizar: los clientes del banco económicamente hablando (cuenta correntistas, por ejemplo) son técnicamente acreedores por lo que a diferencia de una empresa normal donde a uno le gusta ver mucho activo y poco pasivo aquí se puede dar otra cosa. Y para qué decir si quiere calcular el valor presente de los flujos de caja futuros, aquí llame a alguien de la NASA … calcular el Free Cash Flow de un banco a partir de sus estados financieros me supera.

Otra cosa que debe tener presente mientras busca su banco favorito es que el balance (activos y pasivos) están mark to market, por lo que en principio no debieran existir diferencias sustanciales entre el valor libro y el valor económico del banco. Consistente con este hecho en los países desarrollados usted típicamente va a encontrar bancos entre 0,7 y 1,5 veces su valor libro. En Chile se encuentran más bien entre 1,5 y 2,5 veces, y si bien estarían caros con respecto a un balance mark to market, usted sabe que eso lo puede digerir si viene acompañado de un ROE superior. 

Después de tanta teoría le voy a dar sólo las iniciales de mi banco favorito: BCI. Lo puede comprar a 1,5 veces su valor libro, lo cual no es nada de caro si considera que en lo que va de este siglo ha tenido un ROE promedio de 20% anual, “moviéndose” entre 18% por lo bajo y 21% por lo alto. Piense en todas las veces que usted ha pagado más que valor libro por empresas con utilidades de montaña rusa y que incluso pierden plata de tanto en tanto.      

Cuando a Willie Sutton (famoso ladrón de bancos norteamericano) le preguntaron sobre su actividad respondió: “Robo bancos porque ahí es donde está el dinero”. Por favor nunca robe, pero sí haga lo obvio, invierta donde haya dinero.

*El autor es ingeniero civil PUC y MBA The Wharton School.

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