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Rodrigo Castro: "Queremos ser un complemento al GRI. Ellos reportan la gestión y nosotros anticipamos los riesgos"

Daniel Fajardo Cabello 13/01/2016

Durante su estadía en la Universidad de Yale, Castro, junto a un grupo de alumnos y académicos elaboró una herramienta que espera correr paralelamente al GRI. El gerente general de EGS Compass explica su metodología.

Acostumbrado a entender los problemas de gestión y Recursos Humanos en las empresas, el 2013 Rodrigo Castro dejó su trabajo en el área de RRHH del Grupo Security e Hizo las maletas para la Universidad de Yalecon el objetivo de estudiar un Master of Advanced Management. Pero en el camino se encontró con una oportunidad de negocio.

En un año sacudido por los escándalos empresariales -como fue el 2015- , se hacía  necesario el uso de herramientas para ayudar a las compañías a reducir fraudes, anticipar riesgos y a focalizar esfuerzo en variables que impacten a la sostenibilidad. Es así como Castro, junto a un grupo de alumnos y profesores de la Yale School of Management dieron a luz ESG Compass, un software que, según sus creadores, permite identificar riesgos de fraudes y mejorar el desempeño futuro de las organizaciones. “Muchas multinacionales tienen un buen desempeño financiero, pero también realizan un positivo impacto social. Fue cuando nos encontramos con el concepto de ESG (acrónimo de Environmental, Social and Governance), que engloba la relación de las empresas con sus principales stakeholders: Gobierno corporativo, empleados, clientes, proveedores, comunidad y medioambiente”, dice Castro.

Estudios de la U. de Harvard muestran que las empresas que usan ESG generan un 23% más ROI y un 47% más de  valor en el precio de la acción respecto a otras empresas que no trabajan sobre esta metodología. En EEUU ya existen cerca de 500 fondos de inversión y fondos de pensiones especializados en ESG. Por otro lado, Bloomberg lanzó su ESG Index el 2014. “ESG está siendo mirado por parte de los inversionistas como uno de los principales factores de  información no financiera  relevante en Asia, Europa y EEUU”, afirma el director general de ESG Compass.

¿Y en Latinoamérica?

Prácticamente no se conoce. Se habla mucho de sustentabilidad y de empresas que lo están haciendo bien con el medioambiente y la responsabilidad empresarial, pero pocos identifican que los inversionistas quizá ya están analizándolas en términos de ESG.

¿Qué rol juegan en este contexto los reportes de sustentabilidad y la metodología GRI?

Las compañías deberían trabajar en dos frentes: el auto reporte (donde está la metdología GRI) y en el reporte de terceros, donde entra el ESG. Me he reunido en Chile con la SVS, la Superintendencia de Pensiones y con algunas AFP y existe una gran preocupación de que no vaya a suceder otro escándalo como el de CMPC. Porque las compañías entregan su reporte de gestión, pero realmente no se sabe si lo que están entregando es verdad. Pero sobre todo, los reportes no pueden anticipar que se vayan a cometer fraudes.

¿Y cómo se soluciona?

Es que no se está midiendo realmente los comportamientos en la organización, sólo se hace el auto reporte. El GRI entrega a las compañías una metodología y un set de preguntas. Nosotros planteamos que, efectivamente el autoreporte es importante, hay que mantenerlo, pero también se necesita un reporte de terceros y desde Yale, diseñamos una metodología que permite levantar la información crítica de ESG.

¿Por ejemplo?

Una de las preguntas que tiene el GRI en términos de gobiernos corporativos dice relación con que si la empresa tiene un código de ética. Si lo tiene, cumple el requisito, pero no se sabe realmente si los empleados conocen en detalle dicho código. Incluso, hay áreas que no saben que su empresa tiene una línea confidencial para denunciar casos de fraude. Todo esto no lo refleja el auto reporte. Si se pudiera levantar la información, se produciría una mirada de abajo hacia arriba que te permite predecir ciertos problemas de fraudes. Pero lo que actualmente se hace es tener una visión desde arriba hacia abajo. Por eso, se necesita el complemento y ahí es donde entra nuestra metodología basada en ESG.

¿Y realmente permite predecirlo?

Si identifico, por ejemplo, que hay un área en la compañía que está desalineada con respecto a temas éticos, puedo predecir problemas futuros, lo que reduce los riesgos y por lo tanto, la empresa se torna más atractiva para invertir. 

¿Pero más que complemento al GRI, no es una clara competencia a esa metodología?

Siempre hemos pensado esto como algo complementario. No queremos sacar al GRI del mercado ya que tienen el respeto de la comunidad empresarial, pero hay cosas que no resuelven bien. La primera tiene relación con la gestión asociada a los temas de sustentabilidad. Nuestro objetivo es ser un complemento al GRI, ellos reportan la gestión y nosotros anticipamos los riesgos. 

¿Entregarán alguna certificación?

Sí. Con el apoyo de la Universidad de Yale, los gobiernos y asociaciones empresariales, estamos haciendo un estudio regional que parte en Chile, para luego continuar en Perú y México. Ya van como diez empresas que se han inscrito, desde que comenzamos la convocatoria en noviembre. El período termina el 31 de enero. De ahí levantaremos la información de cada compañía partiendo por los empleados y el segundo semestre de 2016, continuaremos con los otros stakeholders. Cuando tengamos todo consolidado y evaluado, daremos un sello verde a las empresas que cumplan un 75%. Es un sello que mostrará a los inversionistas que hay compañías menos riesgosas para invertir. Por eso nuestro slogan es: “Lower risks, higher returns”.

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