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¿Cómo medir realmente la eficiencia energética?

Daniel Fajardo Cabello 16/09/2015

El IPMVP y la ISO 50001 son algunos estándares internacionales para estudiar el real impacto de iniciativas y metodologías tendientes a la eficiencia. Pero cada actividad económica tiene sus diferencias. La AChEE acaba de sacar un set de guías para ciertas industrias y a su vez, las mismas empresas poseen sus propias iniciativas y mediciones internas.

El consumo eléctrico en Chile crecería entre un 5,5% y 6,5% anualmente hasta el 2020, según datos del Ministerio de Energía. Eso implica que nuestro país requerirá aumentar su capacidad de generación entre 7.000 MW y 8.000 MW hacia fines de esta década.

Para enfrentar este panorama, la industria, las empresas, los proveedores de soluciones energéticas y, obviamente el Gobierno, tienen varias iniciativas. Un ejemplo claro es la Agenda de Energía del Gobierno  que pretende alcanzar un 20% de utilización de ERNC al 2025. El proyecto, es parte de Energía 2050, un programa aún más ambicioso que en este momento se encuentra en una etapa de recabar opiniones, para, en un principio, presentar un proyecto de ley antes de que termine este año.

Definitivamente, ideas y entusiasmo existe, pero la pregunta es: ¿hay un estándar para medir la eficiencia energética (EE) en todos los ámbitos?, ¿tanto desde un consumo domiciliario a una gran faena minera?, ¿desde un edificio a una empresa de transportes?

Cambios de temporada, en la forma en que se operan las máquinas, en la tarifas de recursos energéticos,  en los niveles de producción e, incluso, en la gestión organizacional pueden tener impactos sustanciales en la cantidad de energía observada, y deben ser consideradas al momento de evaluar el real impacto de las mejoras en eficiencia energética. 

El estándar utilizado globalmente es el International Performance Measurement and Verification Protocol (IPMVP), que permite darle diferentes niveles de rigurosidad a la medición y verificación (M&V) de proyectos de eficiencia energética de acuerdo con el presupuesto con que se cuente y al nivel de precisión esperado. “Nosotros utilizamos este estándar en todos los proyectos que consideran garantías de ahorros, tanto energéticos como monetarios, generados por los mismos. Actualmente se está trabajando en diferentes comités ISO a nivel mundial con el objetivo de que el IPMVP se trasforme en una norma ISO”, comenta Álvaro Soto, jefe Línea de Desarrollo Medición y Verificación de la Asociación Chilena de Eficiencia Energética (AChEE), la principal entidad sobre este tema en el país.

Por otro lado, desde 2011 esta entidad ha capacitado, certificado y generado un mercado de profesionales especialistas en  medición y verificación de ahorros en base al estándar el IPMVP.

La M&V debe estar presente desde el inicio del proyecto, en la etapa de la auditoría energética, hasta en la fase de implementación. “Esto es fundamental a nivel de inversión, ya que un proyecto que ha sido medido y verificado y que ha generado ahorros efectivos podría ser replicado, o justificar nueva inversión en eficiencia energética”, comenta Esteban Méndez, jefe de Marketing EcoBuilding Schneider Electric.

Además, a nivel internacional está también la ISO 50001, normativa enfocada a crear y mejorar la gestión de energía al interior de una empresa.

Diferencias según industria

Pero aún cuando las diferentes industrias utilicen la misma metodología de medición y verificación, los indicadores de eficiencia energética irán relacionados directamente con su proceso productivo y serán diferentes entre sí. 

“Por ejemplo si queremos hacer la medición  en una planta de embotellado de bebidas, el índice de eficiencia energética estará relacionado probablemente con cuanta energía se utiliza por litro. En cambio, en un proceso minero, el índice  puede ir relacionado con las toneladas de cobre producidas”, explica Méndez.

Para ejemplificarlo a nivel de la gran industria, Collahuasi fue la primera minera en contratar suministro eléctrico con una planta fotovoltaica de carácter industrial de 25 MW, la cual, en horas de sol, puede generar hasta el 13% del consumo total.  La certificación ISO 50001, por parte de Collahuasi, generó un importante aumento de eficiencia en el uso y consumo de energía de Puerto Patache. El año 2014 se ahorraron 11.005 MWh, de ellos el 47% fue en la planta de molibdeno (que aumentó su eficiencia en 36%); 19% en el proceso de espesado y acumulación (aumentó en 39% su eficiencia energética); 16% en la Planta de filtrado (47% de incremento), y el restante 18% se ahorró en las correas transportadoras del puerto. Es así como el 2014 se ahorraron 11.005 MWh de energía.

En el rubro de las telecomunicaciones, los ocho data center de Entel consumen una gran cantidad de energía, por lo que su eficiencia es clave. Por ejemplo, para la fase de enfriamiento de los equipos, se busca aprovechar el aire frío natural, usando sistemas que aprovechan la temperatura del exterior cuando esta se encuentra a 10°C o menos.  “Desde 2012, fijáramos el objetivo de construir data centers buscando la máxima eficiencia energética”, dicen en Entel. 

El ahorro de energía derivado de estas acciones fue de 416.709 KWh el 2014, mientras que en 2014 esta cifra llegó a los 4.250.889 KWh.

Para tratar de que la forma de medir la eficiencia energética sea aún más accesible, la AchEE acaba de lanzar una set de guías para los sectores metalmecánico y manufactura, agroindustrial, y minero, tomando en cuenta la realidad nacional. 

“Esto permitirá al mandante e implementador de los proyectos, entender y aplicar de manera más sencilla la medición y el cálculo de los ahorros asociados a una iniciativa de eficiencia energética”, explica Soto, y agrega: “El objetivo de las guías también es entregarle herramientas al usuario final de energía para que pueda ser una contraparte con conocimientos en esta temática y así tomar las decisiones adecuadas”. 

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