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Cómo la gestión del agua tendrá cada vez más impacto en los negocios

Daniel Fajardo Cabello 27/01/2016

Un estudio reciente de PwC realizado en Chile muestra de qué forma una buena gestión del agua, principalmente tomando en cuenta a los stakeholders, puede ayudar al negocio de ciertas compañías. Esto, considerando el panorama actual de nuestro país en cuanto a problemas de recursos hídricos. La clave, según el documento, está en la colaboración.

De acuerdo a los datos del Mapa de Conflictos Socioambientales en Chile, del Instituto Nacional de Derechos Humanos,  39% de ellos tienen alguna relación con el agua. Tomando en cuenta este dato, entre otros, PwC Chile desarrolló el estudio “Colaboración: Preservando el agua mediante relaciones efectivas”, que tiene por objetivo identificar los riesgos potenciales que puede tener todo lo relacionado al agua en los negocios, para así elaborar estrategias al respecto.

En Chile, la década 2003-2013 ha sido catalogada como la más seca desde 1866, presentándose déficit fluvial los últimos cinco años continuos. Esto “obliga a reconocer que el agua es valiosa, quizá el recurso más valioso para su organización, y que, poca o mucha agua tendrá un impacto en las operaciones”, señala la introducción al estudio. Y agrega: “Las organizaciones deben estar plenamente conscientes de la importancia del uso eficiente del agua para la obtención de mayores beneficios económicos y también, de que comparten el recurso con otros, lo que los vuelve vulnerables a la calidad y cantidad de agua disponible, tanto para ellas, como para quienes las rodean. Pero también deben observar un panorama más amplio. No es sólo cuestión de comprarla y utilizarla, sino también de cuidar como entra y sale del negocio, y lo que se hace en el camino”.

La investigación, desarrollada por el equipo de Sustentabilidad y Cambio Climático de PwC, indica que la mejor forma de gestionar este recurso en el negocio, es trabajando de manera colaborativa con otras industrias y sobretodo, con los stakeholders.

Riesgos y soluciones

Según el informe, identificar el agua como un riesgo y la gestión de su impacto en los negocios es el primer paso para volverse más resiliente, aunque no es barato al inicio. 

Cifras del Global Water Intelligence sugieren que, desde el 2011, los negocios alrededor del mundo han gastado US$84 mil millones para conservar, gestionar u obtener agua.

En este aspecto, el estudio identifica cinco riesgos asociados a este tema. Primero, están los “riesgos financieros”, tomando en cuenta que el no evaluar bien los impactos asociados al agua, puede significar acceso restringido al capital y mayores tasas de interés de préstamos, así como de seguros. También están los “riesgos operacionales”, que implican el aumento de los costos de producción, debido a menor disponibilidad, calidad y confiabilidad del suministro de agua. Por su parte los “riesgos de mercado”, dicen relación acerca de cómo los consumidores y clientes están cada vez más preocupados por sus impactos ambientales. “Las compañías corren el riesgo de perder participación en el mercado contra los competidores que ofrecen productos con una menor huella”, detalla el estudio.

Pero como estamos hablando siempre de la importancia de los stakeholders, PwC también identifica el “riesgo reputacional”, donde  el uso corporativo de agua compite con las necesidades de la comunidad local, amenazando la denominada licencia social; y el “riesgo regulatorio”, situación en que los negocios corren el riesgo de nuevas tarifas, regulaciones y demandas, “donde su consumo de agua es visto como un conflicto con el interés público”, señala el documento de esta consultora.

La buena noticia -según el reporte-, es que las empresas pueden tomar ciertas acciones para reducir su huella hídrica y gestionar este recurso, en base a siete pasos como:  identificar las cuencas con estrés hídrico y  avanzar en la gestión sustentable del agua (ver recuadro).

Colaboración, la clave

Pero el estudio indica que sobretodo, la clave del éxito en la gestión del agua está en la colaboración y para eso, dedica gran parte en entregar una especie de receta para lograrlo, basándose en la administración interna, comunicación con los stakeholders, relación con las autoridades y sistemas de equidad e inclusión, entre varios elementos. “Los socios adecuados son aquellos grupos que de alguna manera pueden afectar o son afectados por el problema del agua en cuestión”, apunta el documento. 

Más adelante, en el capítulo “El arte de la gestión de los grupos de interés”, se entregan una serie de recomendaciones para identificar y administrar las opiniones, conflictos y requerimientos de los stakeholders en torno, en este caso,  al agua.

Para esto, PwC utiliza una metodología denominada como Medición y Gestión del Impacto Total (TIMM, por su acrónimo en inglés), que ayuda a todos los grupos de interés a analizar los impactos de una operación o de una decisión de inversión, además de crear una visión más holística del impacto total de una nueva estrategia.

Lo crucial en esta metodología es la habilidad de asignar un valor monetario a los impactos de negocio, tanto individuales como los agregados. No sólo se miden las entradas y salidas, sino que también se miden los impactos y sus resultados, para así capturar de manera más amplia el valor de los efectos. “En realidad, no es que este tema no lo puedas hacer solo, pero es mejor manejarlo de manera integral. Por ejemplo, si eres una empresa que esta parada en una cuenca,  habrán varios actores involucrados, por lo tanto tiene muchas interacciones. Por eso que para gestionar el agua hay que pensar en metodologías colaborativas.  Muchas veces el agua se usa, pero sólo pasa por una planta. Alguien la ocupó antes y otros después”, dice Rodrigo Gómez, gerente de Sustentabilidad y Cambio Climático de PwC.

Sin embargo, el ejcutivo aclara que la importancia del agua depende de cada industria. Por ejemplo, en una empresa forestal es mucho más estratégico que en una compañía de cementos. “Es importante que sea la misma compañía que defina cuál es la prioridad que le asginan a este ítem y según eso, ver que tan relevante puede ser la gestión del agua”, acalara Gómez.

Relación entre agua y energía

Por último, el estudio “Colaboración: Preservando el agua mediante relaciones efectivas”, le dedica un apartado especial a la relación entre el agua y la energía en Chile y cómo las compañías deben evaluar este punto. 

Para definir la distribución de generación de energía entre las distintas fuentes, el Centro de Despacho Económico de Carga del Sistema Interconectado Central (CDEC SIC) realiza un programa de generación de energía a 12 meses, donde genera tres posibles escenarios : hidrología seca, hidrología húmeda e hidrología media (ver gráfico). 

En términos económicos, de ocurrir el escenario seco, ante una demanda alta, los costos marginales se aproximarían a 190 dólares/MWh, con un promedio cercano a los 150 dólares/MWh. La misma demanda en un escenario húmedo, presentaría un costo máximo de 150 dólares/MWh y un promedio menor a los 100 dólares/MWh.

En este aspecto, según un informe del Business Monitor International entre los años 2014 al 2023, Chile se expone a un gran riesgo al depender en gran medida del uso del agua para la generación de energía. “La colaboración no es fácil, pero es esencial para resolver la crisis sistémica del agua de manera sustentable. Los negocios y las industrias deben sentarse en la mesa ya que son los principales usuarios, proveedores y contaminadores”, concluye en estudio de PwC.

Rodrigo Gómez comenta que el siguiente paso, luego del lanzamiento de este informe, es comenzar a realizar una serie de desayunos con clientes para seguir tratando los temas de gestión hídrica y así “ver los pros y contras de ciertas políticas y metodologías en la gestión de este recurso, en lo inmediato y para los próximos años”, comenta el gerente de Sustentabilidad y Cambio Climático de PwC.

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