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Opinión

¿Y para qué?

PULSO 01/02/2016

Por Marily Lüders M. Se juegan en esta pasada definiciones importantes sobre límites de nuestra libertad de prensa y del periodismo en Chile.

Hay preguntas de sentido común que simplemente desaparecen cuando se entran a discutir políticas públicas. Y en marzo vamos a tener que reflotarlas antes de que nos embarquemos en una nueva vorágine de cambios y propuestas diseñadas sobre la marcha.

El Gobierno estaría preparando, según informaron los medios de comunicación, una nueva legislación sobre televisión pública, la que incluiría una fórmula financiera para mantener a flote a TVN y un proyecto de canal cultural. Es probable que la polémica de los costos se lleve la atención –las cifras que sin duda deben estudiarse en profundidad considerando el momento económico que vive el país-, pero la discusión debe ser mucho más a fondo, porque se juegan en esta pasada definiciones importantes sobre el tipo de país que queremos ser, los límites de nuestra libertad de prensa y del periodismo en Chile.

Da la impresión de que estamos aceptando a priori que es lo que hay que hacer, sin cuestionarlo, y lo más común es la respuesta “oye, pero en los países europeos lo hacen”, como si eso fuera un argumento suficiente.

Para partir habría que ir a lo más simple: ¿para qué queremos un canal cultural? ¿Por qué optaremos por dar recursos a un canal como TVN y no a otras prioridades? Y desde ahí empezar a desmenuzar y armar un buen diagnóstico que permita zanjar el tema antes de enredarse en una negociación sobre costos, cargos y equilibrios políticos.

Si la respuesta al “para qué” pasa por una supuesta concentración de los medios, hay que ver esas cifras y discutirlas y luego preguntarse si un canal financiado por el Estado realmente es la solución para garantizar pluralidad, considerando el riesgo de que en algún minuto u otro caiga bajo la influencia de un gobierno.

Luego, en el caso del canal cultural, hay que preguntarse, además de qué consideraremos cultura para estos efectos, para qué un canal, por qué no profundizar la competencia por fondos públicos para financiar proyectos culturales en diferentes soportes.

Son debates largos los que se deben dar antes de entrar al “cómo”, y es de esperar que en este caso no se opte por evadirlos para avanzar en el cumplimientos de compromisos de campaña.

*La autora es decana Periodismo UAI – (@marilyluders).

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