Opinión

Valor de las empresas

PULSO 20/03/2017

Por Andrés Rubio.

En los últimos años hemos sido testigos de cómo fácilmente y en corto tiempo se puede destruir el valor de las empresas. Algunos casos notables son los escándalos Volkswagen, La Polar, Penta, Enron, etcétera. ¿Quiénes son los afectados? En primer lugar, los propios accionistas, pero también las personas que a través de los ahorros para pensionarse tienen parte de su patrimonio invertido en estas empresas. La destrucción de valor también tiene coletazos, como pérdida de empleos, proveedores que no pueden cobrar sus cuentas si la empresa cae en insolvencia, y para los consumidores, dejar de contar con opciones de oferta. Dicen los economistas financieros que la muerte de las empresas es parte del mecanismo de selección natural en la economía. Son descartadas aquellas empresas ineficientes (o a veces corruptas) y quedan las más eficientes. Estando en principio de acuerdo con este postulado, quiero compartir un matiz. En mi experiencia, las empresas deben mejorar sus habilidades en el ámbito de las finanzas corporativas. Con esto mejorarán sus perspectivas de sobrevivencia. Claro que si sólo se mejora la habilidad técnica, pero se descuida el aspecto ético en los negocios, seguirán ocurriendo episodios como el de Volkswagen y, por lo tanto, se seguirá destruyendo valor. Dentro de las finanzas corporativas, son las decisiones de inversión las que ofrecen la oportunidad más clara para crear valor a las empresas. Las decisiones de inversión pasan por la asignación del capital, recurso escaso, a aquellas oportunidades de inversión que al menos cubran el costo de capital, o sea, el costo de financiar la inversión con patrimonio de los socios y con deuda. De no cumplirse lo anterior, se está destruyendo valor, no sólo del accionista, sino de la sociedad como un todo. Una correcta decisión de inversión, por la que debería velar un buen gobierno corporativo, pasa necesariamente por la estimación informada de los futuros beneficios que se derivan de la inversión, lo que siempre implica una proyección hacia el futuro. Además, es esencial estimar la tasa de descuento de los beneficios futuros, para lo cual el asunto de las competencias en finanzas es clave. Sin estas, el riesgo de una decisión errada de inversión o de compra o venta de un negocio, es muy elevado.

*El autor es CEO R&F Consultores Financieros.