1965693_500.jpg

Opinión

Un discurso de 21 mayo sin corazón

PULSO 21/05/2016

Por Gonzalo Müller Como pocas veces los distintos llamados de la Presidenta carecían de fuerza, de verdadera convicción.

El discurso más corto de la historia republicana, sólo 90 minutos de duración, acorde con los tiempos pero tambien reflejo de la incomodidad permanente de la Presidenta. Rendir cuenta nunca es fácil, más en un ambiente de enfrentamiento y desafección en que se encuentra la política de nuestro país.

La Presidenta Bachelet terminó haciendo un resumen ecléctico que le quitó fuerza y corazón, la pérdida de cercanía de la mandataria trato de ser recuperada con frases que nos recordaron a esa Presidenta Bachelet del 2008, una que hizo de la protección social su mayor fortaleza.

El mismo sentido tuvo  una de las pocas menciones emotivas, al recordar a la víctima de la violencia de género de Coyhaique, en uno de los casos más horrendos de los ultimos años, y anunciar que la agenda de mujer que parecáa olvidada volvería a activarse. También el recuerdo de la paridad de género ahora en los directorios de las empresas públicas que subiría a 40%. Todos recuerdos de mejores tiempos.

Como pocas veces los distintos llamados de la Presidenta carecían de fuerza, de verdadera convicción. No se sentía cómoda en este discurso híbrido construido entre los asesores de la refundacion y los Ministros del pragmatismo. Varias invitaciones al diálogo y a trabajar juntos por recuperar la confianza pero ni un pequño guiño a la oposición y su rol, salvo el calificarlos de profetas del caos, como si su posición critica y de rechazo a la labor de su gobierno no fuera mayoritaria entre los ciudadanos del país. 

Decepcionante para los apostaron porque el empleo y el crecimiento serían el centro del discurso, más allá de las menciones, pocas medidas concretas para hacer frente a la que es hoy la principal proecupacion de los chilenos y sólo una frase de la Presidenta : “sin crecimiento el progreso social es un espejismo”, como resumen del mal momento que viven miles de chilenos.

Decepcionante tambien para los que esperaban un cambio de rumbo, no hubo autocrítica respecto del mal diseño e implmentación de las reformas.  Peor aun, se insiste en la lógica de la obra gruesa, como si lo que hemos conocido hasta ahora estuviera a la altura de esa frase. Nuevamente aquí la Presidenta Bachelet elige el camino de la ideología aunque la porfiada realidad  la haga tropezar una y otra vez.

 

En el balance final de este discurso, se vincula a lo que parece ser el eterno problema de este Gobierno, no logra dejar a nadie contento. Se insiste en las reformas sin reconocer su impacto en frenar el creciemiento y aumentar el desempleo, al mismo tiempo que se anuncia que estos ultimos serán prioridad, aunque no se vea concretamente el como.