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Opinión

¿Son las TIC una prioridad en las políticas educativas?

PULSO 07/01/2016

Por Alejandro Morán. No es necesario ya argumentar cómo las TIC y los contenidos digitales impactan en mejora del proceso de enseñanza/aprendizaje.

El Gobierno ha presentado recientemente el proyecto de ley que crea el Sistema Nacional de Educación Pública, el que introduce una importante reforma en la institucionalidad del sistema educativo.

La reforma educacional ha venido siendo, junto con la tributaria y la constitucional, una de las tres grandes transformaciones planteadas por la Presidenta Michelle Bachelet ya desde la campaña electoral. El Gobierno, con buen criterio, la sitúa en la base para la reducción de los niveles de desigualdad y la transformación del modelo productivo del país en el medio-largo plazo.

Hasta la fecha, el debate y la acción legislativa se han situado en un plano muy político, abordando -además de la reforma de la institucionalidad antes mencionada- aspectos como la selección, el lucro, el copago o la carrera docente, por otra parte muy relevantes.

Pero lo sorprendente es que, pese a que uno de los ejes nucleares de la reforma es la mejora de la calidad de la educación, la aplicación de herramientas tecnológicas y de contenidos educativos digitales brillan por su ausencia en la agenda pública en esta materia.

No es necesario a estas alturas argumentar cómo las TIC y los contenidos digitales impactan de lleno en la mejora de los procesos de enseñanza/aprendizaje. Pero es que, además, desde la perspectiva de la industria tecnológica, es un mercado inmenso, con altas tasas de crecimiento globales y también en Latinoamérica.

No solo en lo cuantitativo está el interés. Las posibilidades de desarrollos innovadores en plataformas de aprendizaje personalizado, contenidos digitales, metodologías didácticas o herramientas para el profesorado, son enormes: aprendizaje emocional, serious games, laboratorios virtuales, learning analytics, neurodidáctica o personal learning environments, por citar solo algunas de las tendencias en esta materia.

Lo importante, en fin, es que la ventana de oportunidad para resolver uno de los grandes problemas de Latinoamérica -la calidad de la educación- al mismo tiempo que se pelea por un espacio de liderazgo tecnológico aún por ocupar en el mundo, todavía existe.

*El autor es socio Sector Público de Everis Chile.

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