ALEJANDRA KRAUSS3

Opinión

Sobre la desigualdad

PULSO 12/07/2017

Por Alejandra Krauss. Todos los trabajadores crean riqueza y por eso el Estado construye respuestas e instrumentos al servicio de ellos y de sus vidas.

Como país en las últimas décadas hemos tenido grandes transformaciones socioeconómicas y experimentado muchos avances en materia de lucha contra la pobreza, en ingresos por hogares, en incorporación a la educación, entre otros.

Sin embargo, aún tenemos una deuda en materia de desigualdad; a pesar de los tremendos avances que hemos logrado en estos últimos 37 años, seguimos entendiendo y construyendo un país en el cual la posición que ocupamos en él no varía mucho, dramáticamente casi está determinada desde nuestra cuna y de acuerdo con nuestras circunstancias. Lo anterior lisa y llanamente no es bueno; por lo mismo, debemos avanzar hacia una sociedad más inclusiva y que busque en su conjunto mayor igualdad social.

Es por ello que la dignidad de todas las personas en todas sus etapas y circunstancias de la vida ha inspirado todas y cada una de las acciones realizadas por el Gobierno.

Y como se señala en el último informe del PNUD sobre Chile, “la desigualdad es la forma en que Chile históricamente se ha organizado, y en gran medida define cómo los chilenos entienden la sociedad en la que viven”, lo que aparece como una aseveración dura, pero que no deberíamos obviar, porque hay verdad en ello, y lo que aún resulta más determinante que deberíamos concluir es que “la desigualdad perjudica el desarrollo, dificulta el progreso económico, debilita la vida democrática, afecta la convivencia y amenaza la cohesión social”. Allí radica la importancia por la que debemos enfrentarla.

Han sido exactamente estas miradas las que nos han permitido impulsar desde el Gobierno de la Presidenta Bachelet distintas legislaciones, y muy en particular, en el ámbito del trabajo, 31 leyes, entre ellas, la Ley sobre Inclusión Laboral de Personas en Situación de Discapacidad, y hoy con el proyecto de ley sometido a discusión en el Parlamento que crea un seguro para que madres y padres puedan acompañar a sus hijos de entre uno y 18 años, según sea el caso, en situación de crisis graves de salud.

Ambas legislaciones, que fortalecen la protección social en nuestro país, nos permiten como sociedad saldar parte de esta desigualdad estructural abriendo espacios de inclusión, humanidad y de desarrollo humano en los espacios laborales, en la empresa, y cambiamos con ello el mercado del trabajo. Permitimos desarrollar mejor clima laboral, valoramos la diversidad, generamos mayor compromiso con la empresa. Somos más productivos. Se garantizan puestos de trabajo para trabajadores en situación de discapacidad, lo que permitirá que cerca de 34.000 nuevos chilenos y chilenas se incorporen al mercado laboral contribuyendo de este modo con un nuevo ingreso para él o ella y su familia.

Por otro lado, con la creación del seguro para que padres y madres puedan acompañar a sus hijos cuando se enfrenten a una crisis grave de salud, se permitirá que más de 3 millones de trabajadores con hijos menores de 18 años, del sector público y privado, puedan, de requerirlo, acceder a este gozando de una licencia médica. Pues bien, lo otro no es sino justamente instar a cambios culturales muy enraizados en nuestra sociedad y que impactan fundamentalmente a las mujeres trabajadoras; el cuidado al interior de las familias es deber no tan sólo de la madre, sino también de los padres, de este modo no las obligamos a suspender sus trayectorias laborales, a seguirles asignando la responsabilidad casi exclusiva del cuidado al interior de las familias, y eso entenderlo, asumirlo y ponerlo en práctica nos hace bien y hace que nuestro país sea aún mejor.

Queremos que estos apoyos y reconocimientos que como sociedad realizamos a compatriotas permitan que como país reconozcamos los esfuerzos individuales que tantos realizan y que ellos son efectivamente el gran motor de sus trayectorias personales, familiares y laborales, pero que por circunstancias especiales han requerido de apoyo adicional. Todos los trabajadores crean riqueza, a todos les debemos las gracias por ello, y por eso el Estado construye respuestas e instrumentos al servicio de ellos y de sus vidas.

Pues bien, los invito a cambiar definitivamente la ruta política, social y democrática de nuestro país. Asumamos el desafío de enfrentar y derrotar nuestras desigualdades. Estas y otras. Es responsabilidad de todos y todas.

*La autora es ministra del Trabajo y Previsión Social.