Opinión

SBIF versus DT

PULSO 10/10/2017

La semana pasada hubo declaraciones cruzadas entre la Dirección del Trabajo y la super de Bancos por los servicios mínimos. Esto refleja la incertidumbre que enfrentan las empresas.

La discusión respecto de los servicios mínimos en caso de huelga es uno de los temas que ha caracterizado la puesta en marcha de la Reforma Laboral. La semana pasada se conoció que un banco privado acudió a la justicia para elevar en un par de puntos el porcentaje de trabajadores de los que puede disponer que le estableció la Dirección del Trabajo. A ello se sumó un cierto respaldo que dicha entidad financiera recibió por parte del regulador. El superintendente de Bancos e Instituciones Financieras, Eric Parrado, afirmó que “según lo que entendemos del Banco de Chile, no es suficiente”, agregando que “estamos haciendo un seguimiento tanto con la Dirección del Trabajo como con el Banco de Chile”. Cabe recordar que la Superintendencia de Bancos entregó su opinión respecto de cuáles deberían ser los servicios mínimos para que el sistema de pagos funcione en Chile. Ante esto, el director del Trabajo, Christian Melis, replicó sus dichos en La Tercera, señalando que “hemos hecho bien la pega”. Esta diferencia a nivel de servicio y regulador puede ser entendible, dado que tienen objetivos distintos. De hecho, en esta realidad, y la que también se ha observado en otras empresas que han estado en este proceso -más allá de las ligadas al sector financiero-, queda de manifiesto la fricción entre el objetivo de la Reforma Laboral -de otorgar mayor poder a los sindicatos- y un bien mayor y estrictamente técnico, como lo puede ser el normal funcionamiento de la cadena de pagos o la continuidad de un servicio vital para la ciudadanía. Este tipo de divergencias evidencia lo que siempre se dijo: es una reforma que generaría más ruido en las relaciones entre trabajador y empresa, siendo dañina para el país como un todo.