Opinión

Reforma fiscal en Dinamarca

PULSO 11/09/2017

El Gobierno de centroderecha danés aspira a que las personas dispongan de más dinero en sus bolsillos y tengan mayor autonomía para gastar, emprender y también ahorrar.

El gobierno de centroderecha de Dinamarca ha propuesto un vasto plan para reducir la presión impositiva, estimular la economía y aumentar la tasa de participación laboral (el país tiene casi pleno empleo) de personas que no trabajan por el efecto de los altos tributos sobre los salarios. El programa implica una disminución de gravámenes a todos los grupos socioeconómicos e incentivos al ahorro para pensiones. Según las autoridades, el objetivo es atenuar la “adicción” de los daneses al Estado de bienestar, dándoles mayor autonomía para disponer de su dinero. Hoy el impuesto a la renta de las personas es de 55,8%, uno de los más elevados del mundo. Aunque se trata de un país pequeño y difícilmente comparable u homologable, su caso resulta interesante porque las corrientes socialdemócratas o social-liberales consideran al modelo escandinavo -Dinamarca en particular- como vía a seguir: altos tributos para redistribuir ingreso y financiar amplias prestaciones sociales. Este estilo de desarrollo fue parte del debate en la campaña presidencial de EEUU y también -guardando las proporciones del caso- ha sido citado en Chile. Sin embargo, como lo demuestran los cambios en Dinamarca, y como ya sucedió antes en Suecia, los estados de bienestar tienen límites, al reducir la libertad económica y de emprendimiento de los ciudadanos y hacerlos más dependientes del Estado. La nueva realidad global obliga a un ajuste de ese esquema.