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Opinión

Reactivación económica desde el ordenamiento territorial

PULSO 27/07/2017

Por Kay Bergamini. El Estado hace su tarea al liderar una política de ordenamiento territorial, pero es necesario entender que implementación requiere de acuerdos nacionales, regionales, comunales o locales, y también de actores públicos y privados.

Desde distintos sectores de la sociedad, y de manera casi unánime, se ha esgrimido la “urgente” necesidad de reactivar la economía, sobre todo a raíz de la caída en la clasificación de riesgo sufrida recientemente por nuestro país, que más allá de sus efectos prácticos, significó un duro golpe a la conciencia de muchos.

Parte importante de las soluciones planteadas se vinculan con agilizar las inversiones a través de las simplificaciones regulatorias o mayor diálogo con las comunidades donde se emplacen los proyectos. A todas luces, una o dos medidas, por sí solas, no serán suficientes para sobrepasar este escollo, sobre todo si dentro de dicho análisis no se considera la variable del territorio.

El territorio, per se, se ha transformado por estos días en un bien escaso, producto de una serie de factores ampliamente estudiados y conocidos (el crecimiento de las ciudades; la expansión de la frontera agrícola; la mayor explotación de recursos mineros y la disposición de sus desechos; la ocupación costera por la actividad portuaria; la producción hidrobiológica; mayor demanda por áreas silvestres protegidas; y otros).

Lo anterior se ve condicionado, además, por la localización de muchos de estos recursos en el territorio, donde se pueden citar como ejemplo las explotaciones mineras, condicionadas, por supuesto, por la ubicación del yacimiento y la situación de la población, desde la que emanan presiones a favor o en contra.

En este contexto se hace necesario relevar la importancia del ordenamiento territorial en el desarrollo, asumiéndolo como la piedra angular que nos permita compatibilizar usos, aprovechar recursos, gestionar proyectos y reconocer diferencias socioculturales, entre otros temas que pueden ser representados en un mapa y, por lo tanto, colocándolo dentro de las prioridades, tanto por parte de la gestión del Estado, así como de la demanda de los privados para poder ejercer de mejor forma su derecho a emprender actividades económicas.

El Estado está haciendo su tarea hoy al liderar una política de ordenamiento territorial, pero es necesario entender que su futura implementación requiere de acuerdos nacionales, regionales, comunales o locales, y también de actores públicos y privados que permitan su implementación.

Un amigo médico veterinario dice que un buen diagnóstico es siempre la antesala de un buen tratamiento y, por lo tanto, de un buen pronóstico. Lo mismo ocurre con la economía y la consideración del territorio como hecho fundamental.

*El autor es académico Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales PUC.