Opinión

Problemas con las metas legislativas

PULSO 27/01/2016

Al Gobierno le es cada día más costoso lograr hacer aprobar las leyes que más le interesan.

A diferencia de hace un año, cuando La Moneda se anotó importantes éxitos legislativos que llevaron el índice de apoyo a la Presidenta al 40% (una semana después el Caso Caval derrumbó su adhesión a una media de 25%), esta vez al Gobierno le está costando cumplir sus metas. Hasta anoche mismo dominaba la confusión en Valparaíso acerca de cuáles iniciativas el Ejecutivo conseguiría aprobar de entre las siete definidas como prioritarias. Desde luego son los mismos gobiernos los que se complican estableciendo objetivos máximos antes del receso veraniego, porque tienen la vista puesta en los aniversarios de mandatos que se enteran los 11 de marzo. Así ha sido desde la restauración de la democracia en 1990. Sin embargo, el actual escenario suma particularidades muy propias de la coyuntura; una de ellas es que a La Moneda le cuesta más imponer sus puntos de vista en las cámaras, debido a la imagen de mayor debilidad que proyecta la Presidenta (su imposibilidad de arbitrar en la Reforma Laboral es un indicio de ello). Otra razón es que están en juego leyes que carecen de acuerdo dentro de la coalición, y las urgencias del Ejecutivo no son suficientes para resolver materias que probablemente demandan más estudio y reflexión. Tampoco hay que soslayar que ciertas iniciativas, como la legislación sobre partidos, tocan intereses corporativos y partidarios. Las señales hoy apuntan a un Parlamento más difícil de administrar o gestionar.

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