Opinión

Partidos y estándares éticos

PULSO 10/08/2017

Más allá del caso Rincón, los partidos políticos no deberían caer en la tentación de juzgar nuevamente algo que ya ha tenido sanciones por parte de los tribunales.

El lunes de esta semana, el abogado Patricio Zapata le entregó a la directiva de la Democracia Cristiana un informe con una propuesta de parámetros éticos para seleccionar las candidaturas parlamentarias y de consejeros regionales. En la práctica, de acuerdo con el propio abogado, un estándar ético es aquel en que el PDC se abstendrá de incluir en su lista de candidatos al Congreso a personas que hubieran sido condenadas por cualquier tribunal de la República. A la luz de los sucesos ocurridos al interior de esa colectividad, dicho lineamiento tenía un claro destinatario: el diputado Ricardo Rincón, quien desató tal vez una de las crisis más duras del partido de los últimos años, luego que insistiera con su repostulación parlamentaria y se enfrentara a la propia presidenta de la colectividad.

Sin embargo, y a partir de este caso, resulta adecuado señalar que el estándar que se busca imponer apunta hacia una suerte de “santidad” un tanto exagerada de los candidatos, especialmente cuando se plantean después de sanciones impuestas por tribunales y cuando se ha pagado la condena. El punto es que más allá del caso que se ha suscitado en torno al diputado Rincón, da la impresión de que al final de cuentas lo que se busca es que los involucrados paguen por segunda vez por algo que ya fue juzgado por los tribunales. Lo razonable sería un análisis y evaluación caso a caso.