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Opinión

El Papa Francisco en la UC

PULSO 02/10/2017

Por Ignacio Sánchez. Su visita significará la apertura a un espacio de diálogo, aliento y renovación en la humanización y evangelización de la cultura.

Esperamos con alegría recibir la visita a nuestro país del Papa Francisco, lo que nos lleva a mirar el Chile actual y a reconocer importantes desafíos para nuestra patria, en relación con la convivencia nacional y con valores que aseguren la paz y una construcción de comunidad.

Su visita a la UC nos desafía y alegra de manera especial. En el área de las ciencias, las humanidades y las artes, la mirada cercana y vigente del Papa Francisco-expresada en sus cartas encíclicas, escritos, actos y en particular en el ejemplo de sus gestos- nos plantea los desafíos a alcanzar para lograr una convivencia más humana, centrada en la dignidad de la persona.

Nuestra universidad le dio la bienvenida al Papa Juan Pablo II hace 30 años, en el encuentro que sostuvo con los constructores de la sociedad durante su visita a nuestro país. En esa oportunidad, el encuentro congregó a rectores de universidades, académicos, científicos, intelectuales, políticos, estudiantes, comunicadores y otros profesionales en torno a una reflexión sobre la misión y las responsabilidades del mundo de la cultura, respecto del futuro y del bienestar integral del pueblo chileno. Esa experiencia fue un diálogo abierto, orientado a la renovación de la sociedad.

La futura visita evangelizadora del sucesor de Pedro, será un fuerte llamado al cambio y a la conversión personal. Su venida va a representar una nueva forma de analizar la cultura y la convivencia nacional para los próximos años de nuestro desarrollo como sociedad. Se trata de avanzar en una relación centrada en los valores del respeto, con una mayor justicia y equidad, y de manera especial, con el foco puesto en la promoción del desarrollo integral.

El Papa nos pide que recuperemos “la frescura original del Evangelio” en todo tiempo y lugar, incluso contra las voces de la mayoría. Nos recuerda que las universidades son lugares privilegiados para realizar esta evangelización de un modo interdisciplinario e integrador.

En la UC, institución de 130 años de aporte al país, se reunirán los representantes de la educación, de la ciencia, las humanidades y el arte, de los medios de comunicación, junto a la comunidad universitaria.

Por medio de su carta encíclica Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común, el Papa Francisco ha compartido con nosotros su preocupación por la naturaleza, por la protección de los más vulnerables, el compromiso con el desarrollo integral de la sociedad y por la paz interior del hombre. Nos ha insistido en que la tierra es el lugar donde debemos buscar la forma de articular nuestra relación con los demás -es decir, trabajar para crear un punto de encuentro-, con nosotros mismos, con la creación y con Dios. Nos llama así a comprender “el lugar específico que el ser humano ocupa en este mundo y su relación con la realidad que lo rodea”.

Así también, a través de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, el Papa nos hace un llamado a reavivar nuestra conciencia sobre la importancia de la familia como el núcleo principal de nuestra sociedad. Nos invita a valorar su rol fundamental en la educación inicial de los hijos. En ella, nos dice, se enseña el valor del cuidado de la vida y de los niños, el respeto, y también de las personas mayores, la importancia del cultivo de la fe, una nueva mirada generosa del futuro y la relevancia del encuentro personal con el prójimo.

Esta visita significará la apertura a un nuevo espacio de diálogo, aliento y renovación en el encargo que él mismo nos ha hecho, es decir, prepararse a ser una fuente de luz en este proceso de humanización de los pueblos y de evangelización de la cultura.

La presencia del Papa Francisco en la UC representará, por cierto, un nuevo impulso para que el mundo de la cultura no ceje en su responsabilidad de ir siempre hacia las fronteras del desarrollo de hombres y mujeres, del conocimiento, de la creatividad y del servicio al prójimo.

Esto es vital para establecer relaciones centradas en el reconocimiento y la promoción del respeto y de la dignidad humana. Su visita será una gran alegría para todos los hombres y mujeres de nuestro país que quieren recibirlo con el corazón lleno de esperanza.

*El autor es rector Pontificia Universidad Católica de Chile.