MATIAS ACEVEDO CORFO

Notarías, 24 años después

PULSO 13/02/2018

Por Matías Acevedo F. La ciudadanía no necesita esperar la conclusión de ningún estudio para darse cuenta de que el proceso de designación de notarios es poco transparente, y que es más frecuente una mala a una buena experiencia de servicio.

En 2018 se cumplirán 24 años desde que ingresó el primer proyecto de ley para realizar cambios a nuestro sistema notarial. Lo cierto es que ninguno de los más de 30 proyectos de ley presentados a la fecha ha llegado a puerto. Las públicas diferencias que existen entre el gremio, las autoridades y el sentido común de los ciudadanos, dejan entrever uno de los obstáculos para poder avanzar: la falta de consenso en el diagnóstico.

El ministro de Justicia dice que se necesitan más notarías, pero el presidente de la Asociación de Notarios se aferra a las conclusiones de un reciente estudio realizado por el mismo gremio, que desafiando al sentido común indica que en Chile hay suficientes notarías. Por su parte, la Fiscalía Nacional Económica (FNE) anunció en 2017 el inicio de un estudio con la hipótesis de trabajo de que la intensidad de la competencia en el mercado de notarios era insuficiente. El presidente del gremio salió a defenderse adelantándose a cualquier conclusión desfavorable, argumentando que las notarías no eran un “mercado” porque la fe pública no es un “bien de consumo”. Y mientras tanto, los ciudadanos, víctimas de estas discusiones bizantinas, siguen esperando largas horas para realizar simples trámites notariales, pudiendo muchos de ellos realizarlos desde su teléfono móvil o su hogar.

Porque la ciudadanía no necesita esperar la conclusión de ningún estudio para darse cuenta de que el proceso de designación de notarios es poco transparente, que es más frecuente tener una mala a una buena experiencia de servicio, y que existe poca claridad sobre cómo se determinan la oferta y ubicación de notarías a lo largo del país.

Por esta razón, necesitamos con urgencia disminuir el número de trámites notariales, que hoy superan los 200. Si después de reducir el número de trámites aún fuese necesario, debemos pensar en aumentar el número de notarios, que se designen de forma transparente vía concurso público por un período de tiempo definido. Al mismo tiempo, debemos avanzar hacia un sistema de licitación pública de la gestión de las notarías con un estándar de calidad definido, adjudicando al operador que ofrezca el precio más bajo. Finalmente, debemos fortalecer la función fiscalizadora del sistema para asegurarnos que todo lo anterior no sea letra muerta.

Los notarios cumplen una función importante en nuestro ordenamiento jurídico, actuando como ministros de fe pública. Pero los ciudadanos se merecen un sistema con designaciones transparentes, que incorpore toda la tecnología vigente para poder recibir una atención oportuna y de calidad, resguardando la seguridad jurídica a nuestros actos y contratos.

Esperamos que en las vísperas del aniversario número 24 de un sistema notarial sin reformas, el futuro Gobierno lidere este proceso con un proyecto de ley audaz, que rompa definitivamente el cerrojo al “mercado” de los notarios que ha sido resguardado celosa y exitosamente por décadas.

*El autor es ingeniero comercial, MBA Universidad de Chicago y ex gerente corporativo de Corfo (@acevedoinfante).