Opinión

Menos niños y menos tiempo con ellos

PULSO 09/02/2017

Por Francisca Jünemann. Ustedes, que son los líderes de hoy, generen las condiciones para que sus trabajadores puedan tener vidas equilibradas. Anímense a entregar las herramientas legales existentes.

Chile sufrió un nuevo descenso en la tasa de natalidad, con 1,85 hijos por mujer, 200 mil niños menos que en la década de los 90. La relación entre los niños que efectivamente nacen dista de los tres hijos que los chilenos desean tener, de acuerdo con la Encuesta Bicentenario UC-Adimark.

La contradicción de nuestra cultura está en que a menos hijos, menor también es el tiempo para acompañarlos en su desarrollo. Y no es por individualismo ni egoísmo, sino porque hemos construido una sociedad con mayores niveles de educación y mayores posibilidades de desarrollo profesional en desequilibrio con el cuidado de la familia. Esta cultura ha generado a su vez una persistente deserción laboral de las mujeres y un mercado laboral que no es capaz de acogerlas terminado el período de crianza.

Un hombre sabio me regaló en Navidad el libro “Educar en el asombro”, de Catherine L’Ecuyer, quien dice: “La clave a la hora de tener una mejor preparación para el proceso cognitivo y un buen desarrollo de la propia personalidad reside en la calidad de la relación que los niños tienen con su principal cuidador durante los primeros años de vida”. Los primeros y principales cuidadores son por naturaleza padre y madre. Necesitamos construir un país sano, con posibilidades de desarrollo laboral de ambos padres -imprescindible por lo demás para sostenerse a sí mismos y a la familia-, con condiciones de trabajo espaciales y temporales que se adapten a las necesidades familiares, en especial de cuidado de los hijos, aprovechando las tecnologías y abandonando la inercia de trabajar de igual forma que a comienzos del siglo pasado.

Los niños de hoy son los futuros líderes de nuestro país, que a su vez abrirán el camino para las siguientes generaciones. Ustedes, que son los líderes de hoy, generen las condiciones para que sus trabajadores puedan tener vidas equilibradas. Anímense a entregar las herramientas legales existentes en nuestro país, especialmente los pactos de adaptabilidad para trabajadores con responsabilidades familiares y de distribución de jornada; la jornada parcial y sus diferentes posibilidades de implementación; el teletrabajo; y el permiso con o sin goce de sueldo para que los padres puedan estar más con sus hijos este verano. No sólo estarán aportando a la construcción de una sociedad más sana, sino que verán mejorados sus números, porque el equilibrio en las personas comprende el equilibrio en la empresa.

La necesidad de trabajar y tener a la vez vida familiar es esencial en todos, desde los rock stars hasta quienes cumplen labores poco vistosas pero igualmente valiosas. Leyendo estas vacaciones otro libro basado en el cuestionario del escritor Marcel Proust a cien personalidades, me asombró como Johnny Cash, quien murió en 2003, tuvo como ideal de felicidad “estar en casa de vuelta de una gira”, su viaje favorito fue siempre “el último kilómetro antes de llegar a casa”, y su héroe, su hijo John Carter Cash. Lou Reed, quien nos dejó en 2013, confesó que su bien más preciado fueron sus dientes de leche, tesoro guardado desde su infancia. David Bowie, otro genio que se nos fue, declaró sin complejos que su gran riqueza fue un crisantemo prensado y secado que cogió en su luna de miel en Kioto. Al parecer estos grandes tuvieron las cosas más claras que nosotros.

Que no se nos esfume la vida sin haber valorado lo realmente importante y, sobre todo, sin haber dado a quienes dependen de nosotros el tiempo para que sus vidas sean plenas.

*La autora es abogada y cofundadora Fundación ChileMujeres y Grupo3 (www.chilemujeres.cl // www.grupo3.org).