Opinión

Menos burocracia, sin bajar los estándares

PULSO 12/04/2018

No se busca reducir los estándares para la aprobación de los proyectos o que las exigencias para operar sean más laxas, sino que los procesos sean más rápidos, expeditos, claros y menos engorrosos.

En un reciente artículo PULSO informaba sobre procesos de quiebra que desde hace algún tiempo han vivido diversos restaurantes de Santiago.

Entre las razones explicitadas por sus dueños -además de la situación económica y los altos costos- existían varias otras de carácter burocrático: excesiva demora en la entrega de la patente definitiva y la patente adicional de alcohol, cambio en las normativas laborales, normativas sanitarias, costo del retiro de basura, restricciones de horario, entre otras dificultades mencionadas, que según los locatarios hacen difícil la continuidad de un negocio de márgenes acotados.

Recientemente el Servicio de Evaluación Ambiental decidió rechazar un recurso de Empresas COPEC que buscaba que el organismo público retomara la evaluación ambiental de su proyecto inmobiliario en Las Salinas en Viña del Mar, proceso que el Servicio suspendió en mayo del año pasado aduciendo falta de información.

Independiente de la situación de la industria de los restaurantes en específico, y de quién tenga la razón en la disputa entre el SEA y la firma del grupo Angelini, esto nos recuerda el antiguo desafío de avanzar en un proceso de modernización del Estado, que disminuya la burocracia y facilite la posibilidad de hacer negocios tanto a emprendedores como a grandes empresas.

Se trata de un desafío que la Sofofa, bajo la presidencia de Bernardo Larraín, ha bautizado como “+Siemple=Mejor”, que busca transmitir la importancia de simplificar las regulaciones, sin bajar los estándares.

En ese sentido, en ningún caso se trata de reducir los estándares para que las empresas aprueben sus proyectos, o que las exigencias para operar sean más laxas. Al contrario, sencillamente se busca que los procesos sean más rápidos, expeditos, claros y menos engorrosos, aprovechando las oportunidades que entrega la tecnología, de tal manera que si un proyecto de inversión cumple con los requisitos, se le faciliten las posibilidades de éxito.