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Opinión

¿Qué más nos cuenta la CEP?

PULSO 13/06/2017

Por Verónica Campino. La invitación es a abrazar la tecnología y la innovación; impulsar la adaptabilidad laboral y la corresponsabilidad familiar, y que algún día las cifras de la encuesta sean distintas.

La contienda presidencial acaparó la publicidad y la atención de la encuesta CEP. Sin embargo, mirando en detalle, hay otras interesantes cifras que merece la pena destacar. Un 61% de los chilenos está de acuerdo con la frase “considerando todo lo bueno y todo lo malo, la vida familiar se resiente cuando la mujer trabaja tiempo completo”, mientras que sólo un 15% de los chilenos opina lo contrario; el 58% está de acuerdo con la frase “es probable que un niño en edad parvularia sufra si su madre trabaja”.

A primera vista estos resultados nos estarían reflejando un país poco amigable con el trabajo femenino. Sin embargo, la mayoría de los chilenos -51%- no está de acuerdo con la frase “la labor de un hombre es ganar dinero, la labor de la mujer es cuidar del hogar y la familia” y un 79% estima que “ambos, el hombre y la mujer, deben contribuir al ingreso familiar”.

¿Cómo explicar estos resultados a primera vista incoherentes? ¿Acaso no tenemos claro como país nuestra opinión respecto a otorgar mayores oportunidades laborales a las mujeres?

Personalmente, creo que estas cifras revelan que nuestra sociedad valora la importancia del trabajo tanto de hombres como de mujeres. El problema radica en la percepción ciudadana de nuestra cultura laboral: hoy en Chile o se trabaja o se cuida, pues las condiciones laborales no se han adaptado a las necesidades familiares de los trabajadores. Como sociedad requerimos con urgencia una innovación laboral pues el modo de trabajar es el mismo que el del siglo XX mientras que las personas que trabajan en ella son totalmente distintas.

Durante los últimos años Chile ha avanzado fuertemente hacia el desarrollo: nuestras empresas han evolucionado y somos un país significativamente menos pobre que hace 20 años. Sin embargo, nuestro desarrollo está inconcluso: no podemos aspirar a ser un país del siglo XXI si no logramos fortalecer los vínculos familiares y crear condiciones laborales diferentes a las actuales.

En un ciclo de elecciones tanto en el mundo público como privado, hago un fuerte llamado a nuestros (presentes y futuros) líderes para que -valga la redundancia- lideren y ejecuten el cambio que Chile requiere para poder lograr ser un país del siglo XXI. Los invito a abrazar la tecnología y la innovación; a impulsar la adaptabilidad laboral y corresponsabilidad familiar. Debemos aspirar a que algún día las cifras de la encuesta CEP sean distintas.

*La autora es co-fundadora y directora ejecutiva Fundación ChileMujeres (www.chilemujeres.cl).