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Opinión

Más allá de la marea roja

PULSO 19/05/2016

Por Gabriel Cestau. Se espera una contracción de 9,0% para la pesca en este 2016 y una destrucción de 3.100 empleos directos.

Los promedios son simplificaciones que nos ayudan a comprender la realidad, pero siempre esconden la diversidad que presenta la vida. Así, la pesca tiene una participación muy limitada en la producción nacional; sin embargo, es de las actividades más importantes en las regiones de Los Lagos y Aysén.

Estos no han sido tiempos fáciles para nadie, menos para quienes dependen de esta actividad. A inicios de año se produjo un afloramiento de algas que redujo la producción de la acuicultura en 10%. Las pérdidas fueron cuantiosas a pesar de que fueron mitigadas por el alza en el precio internacional del salmón, que entre diciembre y abril aumentó 16%.

Pero cuando parecía que todo comenzaba a normalizarse, vino el desastre de la marea roja, fenómeno caracterizado por el aumento en el número de microalgas del agua que contaminan ciertos mariscos, y que al ser ingeridos producen intoxicación. Esto trajo consigo nuevas pérdidas para las ramas económicas de la zona que se nutren de la pesca directa o indirectamente, pero además generó conflictos sociales. Así las cosas, se espera una contracción de 9,0% para la pesca en 2016 y una destrucción de 3.100 empleos directos.

Por ahora los esfuerzos están centrados en mitigar los impactos de este desastre, pero una vez que los conflictos se resuelvan y la marea roja quede atrás, el sector debe tomar medidas para convertirse en una industria más robusta y preparada para enfrentar los vaivenes de la naturaleza. Por ejemplo, se debe pensar en invertir en innovación para desarrollar especies, cultivos más resistentes y procesos más eficientes, a lo que se puede sumar el diversificar geográficamente la producción para reducir los riesgos.

Adicionalmente, el sector necesita ordenar su estructura financiera y de costos, a la vez que se requiere de un mayor conocimiento de los intermediarios financieros del negocio para diseñar instrumentos con las características y plazos que necesita esta área.

Con todo, es importante que cada medida que se implemente en beneficio del desarrollo de esta actividad, se haga siempre pensando en avanzar hacia una pesca más sustentable y amigable con el medioambiente, para que todos, sin importar si son artesanales o grandes pesqueras, puedan beneficiarse de los recursos que el mar nos entrega.

* El autor es economista Banco Santander.