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Opinión

Lo bueno, lo malo y lo feo de 2015

PULSO 06/01/2016

Por Patricio Arrau. Si bien cerrar el año 2014 al 1,9% de crecimiento era ya una mala noticia, al iniciarse 2015 nadie esperaba repetir esa modesta cifra.

Si uno tuviese que elegir tres temas buenos, tres malos y dos feos para describir el año 2015, mi opción sería en ese mismo orden. El primer tema bueno es que el año pasado se inició con la gran noticia de la eliminación en enero del sistema electoral binominal (la ley se promulgó en abril).

El sistema forzaba dos coaliciones que a muchos les recordaba el bipartidismo que existe en muchos países y que, en general, es asociado con estabilidad política. Sin embargo, una cosa es que un sistema político estable en general converge a dos coaliciones o a dos partidos, y otra muy distinta es forzar dos coaliciones, como ocurría en el caso chileno.

Recién recuperada la democracia el sistema funcionó, puesto que ambas coaliciones se miraban a los ojos y se privilegiaron los acuerdos. De hecho, en el extraordinario Gobierno del Presidente Patricio Aylwin, donde se creció en promedio cerca de 8% al año, se realizó una reforma tributaria y otra laboral consensuadas y acordadas. Maravillosos y memorables tiempos de reencuentro aquellos.

El deterioro de nuestra convivencia política o, lo que es lo mismo, la decadencia de nuestro sistema y de nuestra clase política, está también muy ligado a esa camisa de fuerza que obligaba a grupos y tendencias políticas que ideológica y programáticamente fueron divergiendo. Cada vez más distintos grupos, que incluso se detestan, siguen forzadamente en el interior de cada bloque, negociando cuotas de poder, soñando con países distintos. Ello es mucho más evidente en la Nueva Mayoría hoy. Gran noticia el fin del binominal. Y como lo cortés no quita lo valiente, un reconocimiento al ex jefe de gabinete Rodrigo Peñailillo.

La segunda gran noticia es la aprobación del Acuerdo de Unión Civil (AUC). Inaceptable cómo por décadas se ninguneaba, ignoraba y discriminaba a miles de chilenos y chilenas que por tener una orientación sexual diferente debían aceptar lo indecible, incluso la crueldad y el asesinato. Un reconocimiento también al ex ministro vocero Álvaro Elizalde, que puso todo su corazón en este tema. El AUC -aprobado también en enero y promulgado en abril de 2015- es digno, aunque mientras no tengamos matrimonio igualitario con plenos derechos de adopción y parentales no es posible hablar del fin de la discriminación.

La tercera buena noticia fue la licitación de bloques de energía en octubre de 2015, que consolidó el cambio de tendencia de precios y la señal de inversiones y nuevas inversiones renovables no convencionales que se materializó a fines de 2014. Finalmente, después de años con licitaciones desiertas y precios que duplicaban lo razonable, el sector energético retoma una tendencia de normalización. Aún falta mucho por recorrer, pero sin duda el sector terminó 2015 totalmente orientado hacia la normalización de las inversiones y de los precios, con una mirada estratégica de largo plazo. Aquí el reconocimiento es por toda la gestión del ministro Máximo Pacheco. Para este columnista, este sector ha sido la estrella del Gobierno.

La primera mala noticia viene por el creciente deterioro y revisión de las expectativas económicas para el cierre de 2015. Si bien cerrar 2014 al 1,9% era ya una mala noticia, al iniciar 2015 nadie esperaba repetir la cifra. El sector externo deteriorado explica una muy baja parte del bajo crecimiento de 2015. El resto del mundo, nuestros socios comerciales y nuestro producto tendencial, están arriba de 3%. Me inscribo entre los ingenuos wishful thinkers que pensamos que ese pronóstico se revertía desde el cambio de gabinete de mayo de 2015, que representaba un reordenamiento del Gobierno. Me equivoqué. Como lo demuestra el caso de la Araucanía, la conducción interna del Gobierno está fracturada. Una conducción fracturada solo puede ser un mal augurio para la economía.

La segunda mala noticia es la insensatez que guía las políticas en educación. El 2015 partió demoliendo una industria de colegios subvencionados que era tributaria de la época del Presidente Aylwin y terminó incluyendo en una glosa presupuestaria toda la política de gratuidad de educación superior. Ahora tenemos estudiantes vulnerables privilegiados y estudiantes vulnerables discriminados. Los primeros, en promedio menos vulnerables, estudian gratuitamente, y algunos de los segundos con mucha suerte obtendrán una beca, nueva jerga vergonzosa del diccionario.

La tercera muy mala noticia es una reforma laboral que simplemente no tiene nada que ver con el país del futuro. Nada más que decir.

Lo más feo de todo tiene que ver con los casos Caval, Penta y SQM. No me refiero a los casos propiamente tales, sino al cinismo de nuestra clase política, que simplemente no es capaz de enfrentar el problema erguida. Si nunca ha existido el financiamiento regular de la política, es evidente que todo ha sido irregular. Falta altura de miras para separar la paja del trigo, el financiamiento irregular de la corrupción y del cohecho.

El segundo tema feo ha estado desde el lado empresarial. Por demasiado tiempo hemos abordado los problemas, faltas y abusos entre cuatro paredes. Ya no más. Que se levanten todos los velos, se reconozcan las faltas y se castiguen los abusos.

*El autor es doctor en Economía, U. de Pennsylvania, consejero y vicepresidente Ciudadanos e investigador asociado .Plural – (@patricioarrau).

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