Opinión

Llegó el momento

PULSO 18/04/2017

Por Patricio Jottar y Gonzalo Said. En una sociedad abierta todos seremos criticados si participamos de ella. Esto es inevitable. A veces serán críticas justas y merecidas, pero otras veces ellas serán injustas.

La empresa, tanto en Chile como en el mundo, experimenta una amenaza contra su legitimidad, la que debe ser enfrentada por todos quienes la integramos. Como empresarios y ejecutivos, esto implica estar dispuestos a dejar nuestras zonas de confort y comodidad para ser parte de un diálogo social amplio, profundo y honesto a través de nuestros testimonios, experiencias, capacidades y valores.

Esa es una responsabilidad personal e intransferible para cada uno de nosotros, es la responsabilidad que los tiempos nos demanda. Este es el motivo central que nos ha impulsado a participar con entusiasmo del proyecto liderado por Bernardo Larraín, para contribuir a que Sofofa pueda enfrentar mejor este gran desafío, que se enmarca dentro de la labor que siempre ha realizado: hacer mejores empresas en todas sus dimensiones y desde ellas construir un mejor país para todos.

Nos sentimos orgullosos de ser consejeros de un gremio como Sofofa que tanto ha contribuido a nuestro país, y queremos continuar en dicha senda, poniendo el énfasis en tres pilares: (1) legitimar a la empresa y el rol del mercado en el proyecto de desarrollo nacional; (2) incorporar los objetivos de los distintos gremios sectoriales y regionales a una agenda transversal; y (3) promover buenas políticas públicas para Chile.

Para liderarlo, tenemos la convicción de que Bernardo es la persona correcta: es un muy buen y experimentado empresario y ejecutivo; tiene una visión moderna de la empresa como actor social integral; tiene la disposición a entregar prácticamente todo su tiempo al servicio de la Sofofa; tiene un ánimo integrador de la diversidad de sensibilidades y visiones al interior del gremio y, lo más importante, es una excelente persona. En todo lo anterior pensamos que hay bastante consenso, no habiéndonos encontrado con opiniones diferentes, por el contrario, sólo con reafirmaciones de aquello.

La única crítica o matiz que se ha planteado por algunos, y al que en parte se sumó un editorial de este diario, es que su vinculación familiar y participación en CMPC sería un punto negativo que también debía ser considerado entre otros, indicándose que por ello no sería necesariamente su mejor momento, ya que abriría la puerta a la crítica.

Creemos precisamente lo opuesto.

La oportunidad de haber sido testigo de la grave caída e importante respuesta de una de las principales compañías de Chile le entrega una experiencia muy valiosa a la hora de contribuir al desarrollo de un mejor ecosistema para el desarrollo empresarial nacional. También creemos que el miedo a la crítica ha sido utilizado por mucho tiempo como excusa por empresarios y ejecutivos para restarse del debate público y la construcción nacional, y esta ausencia ha sido un serio problema que ha contribuido a la crisis de legitimidad.

En una sociedad abierta todos seremos criticados si participamos de ella. Esto es inevitable. A veces serán críticas justas y merecidas, como cuando somos responsables directos de errores. Otras veces serán injustas, como cuando se nos acusa por vinculación, relación o simple cercanía. Ante ellas, el silencio y la ausencia son siempre el camino menos indicado, aunque a veces el más cómodo. Para volver a ser actores legitimados en el proceso de desarrollo nacional, llegó el momento que empresarios y ejecutivos saquemos nuestra voz, enfrentemos las críticas en su mérito y nos unamos en una conversación fructífera con toda la sociedad. Y a la hora de hacer frente a este cambio de paradigma, que es de largo plazo, Bernardo Larraín no sólo considera inconveniente restarse, sino que está dispuesto a poner toda su energía para sumarse desde su historia, capacidades y potencialidades.

Nosotros agradecemos su valiosa entrega y lo acompañamos entusiastas en esta tarea.

Bernardo tiene todas las capacidades y este es su mejor momento.

*Los autores son consejeros de la Sofofa.