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Opinión

Lecciones del túnel base del Gotardo

PULSO 09/06/2016

Por Luis Eduardo Escobar. La participación de la comunidad es esencial para el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura, aunque se tarde varios años.

El miércoles 1 de junio, a mediodía hora local, se abrió oficialmente el túnel ferroviario de baja altura que atraviesa el Gotardo, una gran montaña alpina que separa Suiza de Italia. Este túnel es emblemático por varias razones y ofrece algunas lecciones importantes para Chile en varios planos.

En primer lugar, lo obvio. El túnel base del Gotardo con sus 57 kilómetros de longitud es el túnel ferroviario más largo del mundo y abre un mundo de posibilidades al comercio interoceánico europeo. Lección para Chile: los proyectos ambiciosos, si se hacen bien, cambian radicalmente las posibilidades económicas y logísticas de un país.

En segundo lugar, los costos de proyectos ambiciosos no son bajos, el túnel habría costado US$11.000 millones. La responsabilidad de las autoridades consiste en financiar estos proyectos con una mirada de largo plazo. Lección para Chile: recursos hay, el desafío consiste en diseñar una estructura financiera que no ponga en peligro las finanzas públicas.

En tercer lugar, el túnel tardó diez años en construirse. Lección para Chile: los proyectos que cambian el panorama económico y logístico requieren un compromiso de largo plazo. Deben ser política de Estado. No se puede empezar un proyecto de gran envergadura para dejarlo botado, como ha ocurrido con varios proyectos emblemáticos en Chile en los últimos 50 años.

En cuarto lugar, el compromiso de largo plazo con un proyecto de infraestructura se consolida solo si hay apoyo ciudadano. En Suiza se hicieron dos consultas nacionales antes de comenzar la construcción. Entre la primera y la segunda se mejoró sustantivamente el proyecto inicial y se acordó la construcción de otras obras en el país. Entre ellas, otro túnel que conectará con Francia. Lección para Chile: la participación de la comunidad es esencial para el desarrollo de grandes proyectos, aunque se tarde diez años, como ocurrió en Suiza.

En quinto lugar, los problemas que pretende resolver el túnel base del Gotardo estaban claramente identificados y los beneficios de resolverlos se debían distribuir equitativamente. Se trataba de dos objetivos centrales: disminuir la congestión que causan los camiones en las autopistas suizas y proteger el medioambiente de los Alpes. Lección para Chile: identificar los problemas a resolver con grandes obras de infraestructura y usar parte de los beneficios para compensar a los afectados. Este criterio en economía tiene más de 100 años y se lo debemos a Wilfredo Pareto. Si los perdedores no son debidamente compensados, el proyecto pierde legitimidad.

*El autor es jefe de estudios CPI.