Opinión

Las señales que deja la derrota de Lagos

PULSO 13/04/2017

Lo del ex Presidente no escapa a la crisis de la socialdemocracia y la “tercera vía” y la irrupción de un populismo, que puede ser de izquierda o derecha, y al cual el PS y el PPD no pueden resistirse.

La derrota de Ricardo Lagos en el Partido Socialista, que lo llevó el lunes 10 a retirarse de la carrera presidencial, tiene -y seguirá ausando- efectos importantes y perdurables en la política local. La interpretación más simple y básica que se le puede dar al episodio es que el Comité Central de la colectividad que ahora encabeza Álvaro Elizalde decidió privilegiar a Alejandro Guillier porque este daría más opciones de retener el Gobierno (y, por tanto, el poder de la frondosa burocracia creada al alero de la hoy Nueva Mayoría y la ex Concertación a lo largo de muchos años).

No obstante, hay también líneas más profundas de evaluación: el paso al costado dado por Lagos no escapa a la crisis de la socialdemocracia y su variante de la “tercera vía” y la irrupción de un populismo que puede ser de izquierda o derecha-tal como lo demuestra también una serie de ejemplos a nivel internacional que se han desarrollado en el último tiempo- y al cual los socialistas -tampoco el PPD- no pueden resistirse con eficiencia.

Una segunda derivada del caso, y tal vez la más de fondo, es que la idea de un socialismo renovado, amigable con el mercado -aunque este sea regulado-, un Estado más eficiente que invasivo, un sociedad civil fuerte y liberal, podría haber entrado en una crisis irreversible en Chile o por lo menos en una curva bastante difícil de revertir.