GONZALO BLUMEL

Opinión

Las miradas de Guillier

PULSO 16/06/2017

Por Gonzalo Blumel Mac Iver. ¿Importa que el senador haya dicho en enero en Argentina que faltan políticas de Estado que les den garantías a los privados, y que en abril en Chile que los empresarios ganan como nunca, se coluden y no quieren invertir?

Quién es Alejandro Guillier. Cuál es realmente su mirada. Esa es la pregunta que muchos se están haciendo. Por cierto conocemos su historia profesional. Fue rostro ancla de los principales noticieros del país durante años, lo que le valió fama de hombre cercano y creíble. También fue rostro de las isapres, no de una, sino de todas ellas. Hace poco supimos que fue el rostro de la fundación de una de las más grandes mineras del mundo. Incluso fue, hasta hace no mucho, el rostro publicitario de una escuela privada de periodismo, de esas que eran acosadas por las hordas estudiantiles en las manifestaciones de 2011.

Pero parece que nada de ello lo complica. Porque hoy, cuando se perfila como el candidato del establishment de la Nueva Mayoría, navega impertérrito en el mar de contradicciones e incoherencias en el que se ha transformado su campaña. Para qué complicarse. Para qué “ponerse lateros”, como él mismo les dijo a quienes lo cuestionaron por incluir erróneamente en su programa una propuesta para controlar el tipo de cambio.

Total qué importa que su programa de gobierno quiera reformar las isapres, aunque hace no mucho las haya alabado con enjundia. Qué importa que su programa diga que quiere profundizar la Reforma Educacional de la Presidenta Bachelet, aunque hace sólo un par de meses haya dicho que no funcionaba. Qué importa que en su proclamación del domingo pasado se declarase continuador de la Nueva Mayoría, aunque hace nada haya dicho que Chile estaba paralizado, que se había perdido la confianza y que no se estaban tomando decisiones estratégicas.

Qué relevancia puede tener que permanentemente nos recuerde que él no es político, pese a que ya ha cobrado casi $350 millones de sueldo por sus más de tres años como senador y político profesional. Qué puede importar que hoy sea uno de los dos candidatos de la Nueva Mayoría a la primera vuelta de noviembre, aunque hace sólo meses decía categóricamente que no iba si no había primarias. O para qué hablar de la ruda forma en que bajó de la carrera presidencial a Ricardo Lagos, si hace menos de un año anticipaba que no participaría si el ex mandatario decidía postularse.

¿Importa que el senador haya dicho en enero en Argentina que faltan políticas de Estado que les den garantías a los privados, y que en abril haya dicho en Chile que los empresarios ganan como nunca, se coluden y no quieren invertir? ¿O que su programa llame a la colaboración público-privada para elevar la productividad y sustentabilidad de nuestra economía, aunque luego acuse que un grupo de privilegiados está bloqueando el desarrollo de Chile?

Ni hablar de sus zigzagueos en el caso del juez Calvo. Primero defendió el uso de cámaras ocultas para indagar en su vida privada, luego reconoció que esas imágenes no debieron haberse difundido, al poco tiempo acusó al magistrado de haber estado eliminando pruebas, después le pidió perdón tras una querella por injurias y calumnias, para terminar a mediados del año pasado afirmando que el uso de las cámaras se había justificado plenamente.

Como el menor de la “Fábula de los tres hermanos” de Silvio Rodríguez, Guillier parece andar por la vida con una mirada para cada lado. Lamentablemente, como lo recuerda el trovador cubano, aunque esa estrategia permite avanzar, siempre termina extraviando.

*El autor es director ejecutivo Fundación Avanza Chile (@gblumel).