Opinión

La pobreza se encarna en la mujer

PULSO 30/06/2017

Por Francisca Jünemann. Se debe fortalecer la adaptabilidad laboral extendiéndola a los contratos individuales y no limitarla a la negociación colectiva.

Sabes cuántas mujeres en Chile tienen ingresos autónomos? Sólo el 34%… El 76% no puede sostenerse a sí mismas en este país en que a menor nivel socioeconómico, menor también es la posibilidad de tener un trabajo remunerado, creándose un círculo vicioso de pobreza y cesantía del cual es difícil salir.

En estos momentos en que se están trabajando los programas de gobierno de los candidatos presidenciales, las mujeres -que somos más de la mitad del padrón electoral- estamos expectantes por propuestas concretas y factibles de implementar.

Apremia sobreponernos de forma urgente a los 22 puntos menos de ocupación laboral femenina que masculina a pesar de tener una asistencia a la educación superior 3% mayor; a la pérdida de 120 mil trabajos asalariados con contrato; al persistente aumento de trabajos por cuenta propia, caracterizados por su informalidad, precariedad e inicuos ingresos; a la permanente deserción laboral femenina con tan sólo un 32% de las mujeres que puede participar de manera continua en el mercado laboral; y a la exclusión de 225 mil mujeres-es decir, cuatro estadios nacionales llenos de mujeres- que quieren trabajar y no pueden al no encontrar condiciones laborales que se adapten a sus necesidades familiares.

Preocupa a su vez el 12% de jóvenes entre 15 y 29 años que no trabaja ni estudia, bautizados como los Ninis, especialmente las mujeres Ninis porque ellas más que duplican a los hombres, por verse exigidas desde temprana edad al cuidado de la familia limitando sus posibilidades de estudio y de futura autonomía económica.

Si bien este año se dio un importante avance al aprobarse en la Reforma Laboral los pactos de adaptabilidad de distribución de jornada y los pactos de adaptabilidad para trabajadores con responsabilidades familiares como herramientas de negociación colectiva, aún quedan muchas medidas que implementar de forma urgente.

En primer lugar, es urgente reformar el artículo 203 del Código del Trabajo que impone a toda empresa con 20 o más trabajadoras tener o pagar sala cuna para sus hijos menores de dos años, norma que encarece y desincentiva la contratación laboral femenina, llevando a que el 89% de las empresas en Chile contrate un máximo de 19 mujeres.

A su vez, las mujeres que trabajan en empresas con 20 o más trabajadoras -organizaciones obligadas “por el 203”- tienen un salario inicial menor entre $24 mil y $53 mil (diferencia entre 9% y 20%), afectando negativamente sus ingresos a lo largo de toda su vida laboral y sus futuras jubilaciones.

GRUPO3 -asociación entre Fundación ChileMujeres, Mujeres Empresarias y +Mujeres- ha realizado una propuesta en que toda empresa con padres y madres de hijos menores de tres años, sin límite de personas, sea la pagadora de sala cuna y jardín infantil, pero -para favorecer la formalidad con mayor contratación y no perjudicar a las pymes- no asuma el costo, mediante un crédito fiscal al impuesto a la renta de primera categoría a través del pago provisional mensual (PPM).

El costo para el Estado sería de US$224 millones anuales adicionales. Como referencia, si 100 mil mujeres ingresan al mercado laboral, la recaudación fiscal anual aumentaría en US$325 millones. Una gran herramienta para contar con más fondos públicos está, por lo tanto, en favorecer el trabajo remunerado de la mujer.

Como segunda medida, el sistema de salas cunas y jardines infantiles convendría integrarlo con un programa de cuidado infantil en comunidad, donde una agencia del Estado capacite a personas del barrio en cuidado de niños, legalizando y dando seguridad a una realidad informal existente y estimulando trabajos a tiempo parcial en horarios alternativos.

En tercer lugar, un gran aporte sería fortalecer el Programa 4 a 7 creado por el Gobierno de Sebastián Piñera -proyecto notable para compatibilizar los horarios de colegio con los de trabajo de los padres- complementándolo con un programa gratuito para los sectores vulnerables de cuidado en los establecimientos escolares en período de vacaciones escolares; favoreciendo con ello el trabajo formal y reduciendo el riesgo de deserción laboral femenina.

Sin embargo, no basta sólo con más y mejores salas cunas, jardines infantiles, guarderías comunitarias y establecimientos escolares abiertos en períodos de vacaciones. Los vínculos parentales no pueden ser reemplazados por servicios institucionales. Los padres necesitan acompañar a sus hijos en su desarrollo para construir una sociedad sana y equilibrada. Por eso debemos fortalecer la adaptabilidad laboral, extendiendo los actuales pactos de adaptabilidad a los contratos individuales de trabajo y no limitándolos a la negociación colectiva.

Si bien Sebastián Piñera ya está trabajando sistemáticamente su programa a través de la Comisión Mujer, esperamos conocer los proyectos de todos los candidatos y saber que están deteniendo su mirada, sus ideas, sus propuestas y sus debates en estos problemas sociales que no pueden esperar.

*La autora es abogada y cofundadora Fundación ChileMujeres (www.chilemujeres.cl).