Opinión

La otra campaña política

PULSO 20/10/2017

Las redes sociales implican un salto en la posibilidad de interacción política, pero comportan un lado B, que demanda cuidado y atención de los candidatos y discernimiento del ciudadano.

Aunque los expertos se manifestaron dudosos acerca de sus efectos, un ejercicio de PULSO ha mostrado que los presidenciables han ingresado al mundo de los bots, trolls y fakes news. Se trata de un rasgo propio de esta campaña que, en general, como es de consenso y por diferentes razones, se caracteriza por su frialdad y desapego ciudadano.

Esta ausencia de emoción y compromiso se contrapone a una web frenética en acusaciones, denuestos, falsedades y rumores. Sin duda las redes han implicado un salto adelante en la posibilidad de interacción política, pero también comportan un lado B -como ha quedado demostrado con la interferencia rusa no sólo en la campaña presidencial de Estados Unidos- que demanda particular cuidado y atención de los propios candidatos y discernimiento del ciudadano.

Se ha cuestionado la falta de debate programático y de construcción de relato en la campaña en desarrollo. En este marco es lamentable que las redes sociales no estén necesariamente contribuyendo a la deliberación pública. Cuando se critica que el debate “en vivo y en directo” aparece falto de nivel, lo que menos se necesita es que a través de distintas redes se siga deteriorando aún más la calidad de la discusión. Sin duda, los candidatos deben responder a este fenómeno.