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Opinión

La modernización y diversificación de ENAP

PULSO 17/07/2017

La decisión de reestructurar la compañía evidencia la convicción del rol estratégico que esta desempeña en el desarrollo económico.

Después de casi 18 meses de tramitación, el Congreso aprobó el cambio más relevante que desde su fundación, en junio de 1950, ha tenido la Empresa Nacional de Petróleo (ENAP), dotándola de un gobierno corporativo nuevo y de acuerdo con los más altos estándares internacionales. Se cumple así con el compromiso contenido en el programa de gobierno de la Presidenta Bachelet: la modernización de ENAP.

Se trata de un cambio de estructura y gobernanza que permite transformar a ENAP en una compañía que participe y contribuya en las más diversas áreas de la energía y no sólo en el tradicional rubro de hidrocarburos, con una estructura moderna en base a los principios de transparencia y eficiencia, fortaleciendo su rol como empresa estatal estratégica para la competitividad y seguridad energética del país.

En enero de 2016 se dio el primer paso con la aprobación en el Congreso de la ampliación de giro de la empresa y se le permitió asociarse con otras compañías para desarrollar proyectos de generación eléctrica. Así las cosas, el sector se vio favorecido con la introducción de mayor competencia en las licitaciones de suministro. Ello contribuyó al mismo tiempo a potenciar las energías renovables no convencionales (ERNC), pues ENAP participa en la propiedad de la primera planta geotérmica de Sudamérica, en Antofagasta, y ha iniciado el desarrollo de proyectos eólicos en la Región de Magallanes.

Con la aprobación mayoritaria en el Parlamento de la modernización de ENAP, nuestro país tendrá una empresa estatal con un control mayor y más moderno, que contribuirá a mejorar sus resultados financieros y contar con una herramienta tan importante como un plan quinquenal de desarrollo e inversiones que se monitoreará por la junta de accionistas. Lo anterior sin duda nos permitirá soñar con convertir a ENAP en una de las principales compañías de la región en el rubro.

Ello se favorecerá, además, por la conformación de un nuevo directorio, profesional e independiente; una vez que la nueva ley sea promulgada, lo que esperamos suceda en las próximas semanas, ENAP entrará en una nueva etapa de su historia. Su directorio, instancia fundamental en la toma de decisiones estratégicas de la compañía, estará compuesto por personas del más alto perfil profesional e independiente, con requisitos de experiencia y capacidad, así como con derechos, deberes y sanciones muy claramente establecidos por ley y un marco normativo al nivel de las sociedades anónimas abiertas.

Todos los directores serán nombrados por el Presidente de la República, en su rol de dueño de la compañía; cuatro de ellos serán elegidos de acuerdo con propuestas de ternas por el sistema de Alta Dirección Pública, uno será propuesto por los trabajadores de la empresa, y otros dos serán nombrados directamente por el Presidente (a) de la República, dejando de lado el modelo de nominación por gremios (Sofofa, Colegio de Ingenieros, etcétera) que hasta la fecha rige.

Adicionalmente, el ministro de Energía dejará de ser el presidente de la compañía, pasando ser representante en conjunto con el ministro de Hacienda en la junta de accionistas, que gracias a la ley comenzará a funcionar por primera vez. Además, la empresa estará sometida a un alto estándar de fiscalización, la que efectuarán en sus ámbitos de acción tanto la Contraloría General de la República, como la Superintendencia de Valores y Seguros y la Cámara de Diputados.

Son cambios de envergadura los que caracterizarán a ENAP de ahora en adelante. Pero, no sólo habrá cambios en su estructura y forma de funcionamiento, sino que también se respaldó amplia y transversalmente una capitalización por US$400 millones que le permitirá financiar parte de su plan de inversiones y también tendrá mayor holgura para cumplir con sus obligaciones financieras.

Cuando la Presidenta Bachelet asumió en marzo de 2014, teníamos un marco regulatorio que no permitía superar un escenario con inversiones paralizadas, altos precios y falta de competencia. Esto sin duda era una traba para el crecimiento y la competitividad de la economía. Hoy, en cambio, sólo tres años después, estamos en condiciones de señalar que la energía se ha constituido en un motor de la economía, con inversiones por US$16.000 millones y proyecciones por otros US$11.200 millones a 2021.

En este contexto, la preocupación del Gobierno por reestructurar a ENAP pone de manifiesto el convencimiento de que la energía desempeña un rol estratégico en el desarrollo económico y social de nuestro país. Las evidentes ventajas comparativas de las energías renovables que utilizan el sol, el viento, la geotermia y el agua, han sido los fundamentos para reestructurar, ampliar los objetivos y darle una nueva gobernanza a ENAP, con el propósito de convertirla en una empresa con los más elevados estándares internacionales y un motor de desarrollo para nuestro país y nuestros compatriotas.

*El autor es ministro de Energía