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Opinión

La Fed y un glaucoma monetario

PULSO 09/06/2016

Por Álvaro Pereyra. La pregunta es cómo los oráculos de la Reserva Federal podrían haberse equivocado al punto de hacer dudar de su credibilidad.

Hasta hace un par de semanas la Reserva Federal (Fed) nos tenía más que convencidos de que antes de que terminara el verano boreal habría otra alza en la tasa de política monetaria, producto de una economía de Estados Unidos que tomaba tracción y formaba presiones inflacionarias salariales más enraizadas. Esto acompañado de un entorno internacional más benigno. Evidentemente, dicha alza, esperada en 25 puntos base, para dejar la tasa en 0,75%, no vendría en junio, ya que el resultado del referendo inglés del 23 de junio para desanexarse de la Unión Europea podría significar un shock externo con incidencias macroeconómicas inesperadas.

Por ende, el mercado trabajaba con un alza para finales de julio, intención no solo expresada formalmente por las últimas actas de la reunión de política monetaria de la Fed, sino también por sus autoridades, incluyendo a su presidenta, Janet Yellen. Sin embargo, la claridad con que caminaba el instituto emisor repentinamente se empañó, generando un glaucoma monetario que tomará un par de meses en disolverse. No solo porque la economía de EEUU generó solo 38 mil nuevos empleos en mayo, sino porque el escenario internacional también podría deslucir, partiendo por los resultados políticos del referendo inglés, otra crisis financiera griega, la inefectividad de la política monetaria japonesa, otra crisis de liquidez en China y/o un repunte en el precio del petróleo, que generen una pared invisible para economías que se desaceleran aún con fuertes presiones inflacionarias (Brasil y Colombia, por ejemplo).

En medio de este escenario macroeconómico más complejo, de alguna manera los índices bursátiles estadounidenses, esperanzados en mayor liquidez monetaria y utilidades empresariales crecientes, se encuentran una vez más hacia sus máximos históricos, como si el camino estuviese predeterminado y la Fed tuviera un sinnúmero de alternativas viables si es que la economía experimentó un frenazo entrando el período estival. No obstante, los inversionistas retail, que vienen retirando fondos del mercado accionario por más de un año de manera consecutiva y que solo en lo que va de 2016 han liquidado casi US$45 mil millones en fondos mutuos, están suspicaces acerca de los mecanismos del instituto emisor para regenerar actividad económica. Esta aversión al riesgo no solo se ha presentado en el mercado de renta fija estadounidense, cuya tasa soberana a diez años ha cedido una vez más hacia 1,70%, sino que en las últimas horas vimos como el bund alemán de igual duración se transó en su mínimo histórico de solo tres puntos base. Dicho comportamiento en las estructuras de tasas opera bajo la presunción de que tal vez los bancos centrales de EEUU, la eurozona, Japón y China tengan eventualmente que proceder con nuevos programas de estímulo monetario con el afán de evitar otro bajón económico.

En la más reciente intervención verbal de Yellen, casi hablando en representación del Comité Abierto, ella tuvo que reiterar que ante la duda por lo ocurrido con los datos de empleo en mayo el instituto emisor se abstendrá de realizar cambios hasta no analizar datos frescos que clarifiquen el andamiaje con que viene operando la economía. Sin embargo, la ceguera parcial por lo ocurrido en el mercado laboral de EEUU sin duda les resta credibilidad a quienes se encuentran a cargo de la conducción monetaria del país, lo quieran o no. La misma Yellen se hizo una serie de cuestionamientos acerca del dinamismo económico que llevaría a los miembros del instituto emisor, en sus propias palabras, a “lidiar” con preguntas profundas acerca de la dinámica laboral.

Para los mortales como nosotros, la pregunta es ¿cómo estos oráculos de la Fed podrían haberse equivocado de manera sustancial hasta poner en duda su credibilidad predictiva en plazos tan cortos? Puede que los datos de empleo hayan registrado una “anomalía” en la encuesta laboral de mayo, que tendría que ver con una huelga en una de las principales empresas de telecomunicaciones (Verizon). Puede ocurrir también, aplicando otra teoría utilizada comúnmente estos últimos años, que por alguna razón los sistemas de información de la encuesta no hayan procesado la data de manera correcta. La hipótesis tendría sustento porque el dato de empleo medido por la empresa ADP en mayo fue de 173 mil, distante de los solo 38 mil empleos creados tanto por el sector privado como el gobierno.

Sin embargo, puede que dicho dato laboral sea real y venga de la mano de una desaceleración en el sector servicios, menor confianza del consumidor y una aparente acumulación de inventarios que venían subiendo a sus máximos niveles en la post crisis los meses previos. Puede también que los comentarios sobre una potencial alza de tasas de la Fed hayan tenido una incidencia anormal sobre las expectativas empresariales, acompañado de un entorno político más álgido a medida que entramos en la recta final de las elecciones presidenciales, donde las posturas de Hillary Clinton y Donald Trump se hacen más disímiles.

Alternativamente, puede que el entorno internacional, con Inglaterra dividida acerca de su relación con la UE, la inefectividad del experimento monetario japonés, los continuos y persistentes apretones de liquidez en el sistema financiero chino o la abrupta alza en el precio del petróleo, que suma más de 90% desde mediados de febrero, estén cegando a los oráculos monetarios. En conclusión, el glaucoma que causó el dato de generación de empleo en EEUU en mayo tomará meses en clarificarse e incluso podría necesitar de otra pócima monetaria.

*El autor es gerente general de BCI Securities en Estados Unidos.