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Opinión

La evaluación del directorio en el MILA

PULSO 19/05/2016

Por Andrés Bernal. Al momento de abordarla, hay una serie de factores culturales y de personalidad de directores que juegan un papel.

La evaluación del directorio es el instrumento más concreto para hacer reflexionar acerca de sus modelos de operación e identificar fortalezas y puntos de mejora como equipos de trabajo. La evaluación del directorio es una práctica recomendada a nivel global, y adoptada por reguladores de los cuatro países que hacen parte de la Alianza del Pacífico (Perú, México, Chile y Colombia).

Las empresas privadas han avanzado más rápido que las empresas públicas en la implementación de esta buena práctica. Sin embargo, cada vez más empresas, sin importar su naturaleza, están implementando esta práctica. El año pasado, en Governance Consultants tomamos las 40 empresas más representativas de la Alianza del Pacífico (diez por cada país); el resultado es que el 85% de estas empresas evalúa a su directorio; para el caso de Chile, este porcentaje corresponde al 70%. Un porcentaje relativamente bajo frente al mismo indicador en México y Colombia.

Al momento de abordar la evaluación del directorio, hay una serie de factores culturales y de personalidad de los directores que juegan un papel. Sin embargo, una vez decididos a evaluarse, la pregunta es ¿cómo? Para responder esta pregunta, el directorio debería tener en mente lo siguiente: que existen diferentes metodologías (como la autoevaluación, la autoevaluación con el apoyo de una firma externa especializada, la evaluación de pares y la evaluación desde la óptica de la alta gerencia). Cada directorio debe establecer cuál metodología se adapta mejor a su realidad, y como combinar estos esquemas para obtener información útil que facilite los cambios.

En la actualidad, el 33% de las empresas que evalúa lo hace con apoyo de un facilitador externo, con la principal ventaja de agregar independencia, credibilidad y objetividad al proceso.

La evaluación del directorio es una práctica importante para el fortalecimiento tanto de la actuación del directorio y sus comités, como de sus miembros individualmente considerados. Como resultado de estos espacios de reflexión, generalmente, se estructuran planes de mejoramiento que entre otras cosas permiten i) optimizar y mejorar la calidad de las reuniones; ii) generar mayor disciplina y conciencia de los directores con sus responsabilidades; iii) generar mayor conciencia por la protección de los intereses de la compañía y de los accionistas; iv) mejorar la gestión de conflictos de interés; v) incrementar el aporte desde el directorio con decisiones más estratégicas y menos operativas.

La evaluación del directorio va más allá del cumplimiento de un requisito formal, este proceso es fundamental para activar un diálogo al interior de estos cuerpos colegiados con el propósito de que operen de manera más eficiente y productiva y puedan, por tanto, aportar mayor valor a las empresas.

*El autor es socio Governance Consultants S.A.