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La banca del futuro

PULSO 11/01/2017

Por Joaquín Lira. Es importante recalcar que si la banca cambia drásticamente, también tendrá que hacerlo la normativa. Para el regulador esto supone un gran reto.

Poco a poco la tecnología ha ido impulsando un gran cambio en el sector banca, y dentro de poco, los consumidores interactuarán con un asistente personal virtual que funcionará gracias a tecnologías como data analytics, identificación por voz, inteligencia artificial, dispositivos conectados, API y tecnologías cloud en sus versiones más avanzadas. El acceso a nuestra cuenta y la información sobre nuestras finanzas se entremezclarán con datos personales de nuestra salud, alimentación, ocio, agenda, relaciones, y ya no habrá que visitar un banco.

Las tecnologías que en estos momentos se están gestando en los propios laboratorios de las entidades financieras son los elementos constitutivos de la banca del futuro. Este gran paso implica cambios en el núcleo del negocio y no sólo en los sistemas tecnológicos, por lo que seguramente se necesitará una nueva plataforma más avanzada que soporte estos cambios.

Por el momento los bancos no están haciendo grandes inversiones en investigación y desarrollo (I+D), en comparación con las empresas tecnológicas. Mientras estas últimas invierten entre un 10% y un 20% de sus ingresos, los bancos sólo invierten entre un 1% y un 2%, aunque algunas entidades financieras han definido estratégicamente migrar ya a una banca más digital, con el propósito de ofrecer al cliente servicios más innovadores, avanzados, personalizados y de menor costo.

Es importante recalcar que si la banca cambia drásticamente, también tendrá que hacerlo la normativa. Para el regulador esto supone un gran reto, ya que en la actualidad no existen requisitos legales para afrontar este gran cambio. En un mundo donde la tecnología soporta al negocio bancario más que nunca, el riesgo cibernético se agudiza cada vez más. Sin embargo, si se demuestra que los productos son mejores, menos costosos y más accesibles, los reguladores no tendrán más remedio que evolucionar al mismo tiempo que el mercado financiero para asegurarse de gestionar adecuadamente estos riesgos.

La banca del futuro, sin duda, será muy atractiva para los usuarios, por la comodidad que supone el acceso online a todo tipo de productos y servicios, pero también representa un gran reto para los legisladores y reguladores. Garantizar el respeto a las normas sobre protección de datos y construir una nueva regulación financiera adecuada a este nuevo entorno no será nada sencillo.

*El autor es socio de KPMG.