Opinión

Gobierno y nuevos servicios de transporte

PULSO 17/05/2016

Nada aportan al debate las descalificaciones a un servicio que hoy utilizan miles de chilenos.

La respuesta del Gobierno a los servicios de transporte Uber y Cabify ha sido, a los menos, errática. El ministerio del ramo ha oscilado entre criticar duramente a estas compañías -tildándolas incluso de “piratas”- hasta justificar su existencia en virtud de los avances de la tecnología. El principal argumento de Transportes fue que estas compañías no cumplirían con la regulación para el transporte de pasajeros, además de no contar con los permisos y patentes necesarias, haciendo un abierto llamado a la ciudadanía a no utilizarlas. Tras el masivo apoyo ciudadano a estas plataformas, el Gobierno moderó sus discurso, impulsando la creación de una mesa técnica para definir una legislación. Partiendo de la base de la necesidad de una legislación para los nuevos servicios de transportes, nada justifica el caos vial generado la semana pasada por los taxis básicos, nadie tiene derecho a interrumpir las principales calles bajo la premisa de defender su actividad comercial. Pero, lamentablemente, en esta animadversión ha jugado un preocupante papel el Gobierno que, en vez de avanzar hacia una legislación idónea, ha optado por descalificar estos nuevos sistemas. La solución es clara, la economía colaborativa es una realidad, y la legislación debe acomodarse a eso, resguardando siempre los intereses de todas las partes. Nada aportan al debate las descalificaciones y desprestigio de un servicio que hoy utilizan satisfactoriamente miles de chilenos.