Foto Marco Antonio Muñoz

Opinión

El futuro (perdón, presente) del trabajo

PULSO 12/10/2017

Por Marco Antonio Muñoz H. Enfrentar la automatización y la inteligencia artificial como una amenaza y no como una oportunidad de mayor productividad y desarrollo, es un grave error.

En julio pasado un fallo de la Inspección del Trabajo de Providencia determinó que el reemplazo de trabajadores en huelga con robots es ilegal; dirigentes sindicales declaraban su indignación por la automatización de labores con robots/sistemas que eliminan puestos de trabajo. Lo realmente sorprendente, es la negación frente a la realidad del cambio. Esto sorprende tanto como si hace 120 años, frente a la invención del automóvil, autoridades y trabajadores hubieran dicho que la nueva tecnología atentaba contra los jinetes de caballos…

Actualmente, mucho se habla del trabajo en el futuro y resulta que éste ya llegó, aún cuando muchos se nieguen a aceptarlo. La globalización, digitalización, la tecnología y los cambios demográficos están teniendo hoy un profundo impacto en los mercados laborales. No solo el cómo y quién lleva a cabo una tarea está en cuestión; también se debate si la tarea es aún necesaria. Estimaciones de expertos proyectan que hasta un 50% de los trabajos desaparecerá en un plazo de 10 a 15 años, sea esto por automatización o porque nadie quiera hacerlos.

Enfrentar la automatización y la inteligencia artificial como una amenaza y no como una oportunidad de mayor productividad y desarrollo, es un grave error; es también irreal y absurdo, pues no es posible detener la marea del cambio. Es un hecho que varias profesiones y oficios cambiarán y otros desaparecerán; pero igualmente surgirán nuevos empleos y oficios que hoy no existen; puestos de trabajo de mayor valor agregado y mejor remuneración.

El recurso humano que la empresa necesita hoy, son personas capaces de llevar a cabo proyectos, liderar equipos, tomar decisiones; que cuenten con flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios constantes del negocio. Asimismo, “los trabajadores del presente” deben estar abiertos al aprendizaje continuo, en un mundo que cambia velozmente y donde lo que hoy funciona ya no lo hará mañana y donde el concepto “actualización continua”, es básicamente ley.

Por último, cabe agregar que todos debe evolucionar: las empresas deben ser capaces de implantar un ecosistema que promueva y apoye el desarrollo de habilidades y conocimiento; los sindicatos y trabajadores deben tener como prioridad principal la educación, desarrollo y adaptabilidad; las universidades e institutos profesionales deben ofrecer planes de actualización de manera flexible, por medios digitales, adaptados a la realidad del trabajador y a lo que demanda el mercado y no a la inversa. Por último, las autoridades deben legislar a favor de la flexibilidad y no de funciones estáticas y específicas, horarios rígidos, etc.

Lo anterior no requiere recursos adicionales; requiere de un cambio de mentalidad (de todos) y de reasignación de recursos que ya se utilizan. Es también una gran oportunidad para que los excluidos del mercado laboral (mujeres, jóvenes y quienes quedaron obsoletos) se puedan subir al carro del desarrollo.

*El autor es managing partner Aktion Advisors