Opinión

Envejecimiento en Chile: cómo avanzar a la “silver economy”

PULSO 12/01/2018

Por Cornelia Sonnenberg y Marc Bovenschulte. Este cambio demográfico acelerado podría traer nuevas oportunidades que aún no son visualizadas en toda su dimensión en los ámbitos de políticas públicas y del desarrollo de las mismas empresas.

En términos de cambio demográfico, Chile se acerca a pasos agigantados a los países más desarrollados. Las cifras del INE recientemente publicadas muestran un envejecimiento acelerado de la población, una tendencia que se observa en países en desarrollo y aún más en las naciones industrializadas.

Si uno compara el desarrollo de la población chilena con la de Alemania, donde se estudia este fenómeno con mucha atención hace años, podemos ver que el proceso chileno va en la misma dirección, pero ocurre de manera incluso más acelerada.

Este cambio demográfico muchas veces se analiza sólo bajo el punto de vista de los desafíos y costos que significa para la sociedad hacerse responsable de la creciente carga para las generaciones más jóvenes y activas laboralmente. Se piensa de inmediato en temas como pensiones y salud.

Sin embargo, este cambio demográfico acelerado podría traer nuevas oportunidades que aún no son visualizadas en toda su dimensión en los ámbitos de políticas públicas y del desarrollo de las mismas empresas.

Una mirada hacia estas nuevas oportunidades es lo que, en países europeos como Alemania y Suiza, pero también en Estados Unidos y Japón, se resume en el concepto “silver economy”, el cual se enfoca en los ámbitos de emprendimiento empresarial que se basan en las nuevas necesidades de las generaciones mayores (aquellos de pelo blanco o plateado o “silver”). De hecho, las generaciones que requieren esta nueva oferta de servicios y productos adaptada a sus necesidades constituyen uno de los grupos poblacionales de mayor y más rápido crecimiento.

Estos espacios para un atractivo crecimiento productivo se refieren por ejemplo al sector salud, con nuevas aplicaciones de la telemedicina, la asistencia médica remota y basada en la transformación digital, el desarrollo de nuevos fármacos, la biotecnología, nuevos sistemas de asistencia clínica y de cuidados en casa y hogares.

En el ámbito de la industria turística se requieren nuevas ofertas adaptadas a este grupo de la población, que sigue interesado en formas de entretención y socialización aptas para sus condiciones específicas.

En el ámbito de la construcción también se requieren nuevas soluciones que permiten la combinación de espacios de vivienda independiente, asistida o semi-acompañada para esta creciente generación que no quiere estar aislada en hogares de ancianos tradicionales ni tampoco sentirse como carga en los espacios de vivienda de sus familiares. Nuevas soluciones simbióticas de barrios que permiten la convivencia de todas las generaciones etarias, constituyen una nueva necesidad para las sociedades que parte desde la planificación urbana y sistemas de transporte, hasta opciones de comercio aptas para un fácil acceso y sencilla ubicación de los productos requeridos y nuevas ofertas gastronómicas.

En el sector de la alimentación, también se requiere una oferta especializada para las generaciones mayores que incluya soluciones de fácil preparación, ingredientes específicos de complementación alimenticia, etcétera.

Observar estas y otras tendencias del cambio demográfico bajo el prisma de sus desafíos y, por sobre todo, de sus oportunidades para pasar a políticas públicas y corporativas que las transformen en un nuevo impulso de desarrollo de nuestras economías, es clave para avanzar en este tema.

Mirar a países como Alemania, que llevan cierto avance, y buscar adaptaciones rápidas a la situación local pueden abrir para Chile una atractiva opción de crecimiento.

*Cornelia Sonnenberg es gerente general Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria (Camchal); Marc Bovenschulte es director departamento cambio demográfico y estudios del futuro Instituto Pro Innovación y Tecnología (IIT).