SEBASTIÁN RODRÍGUEZ

Opinión

Empresas: ¿por qué es relevante el triple impacto?

PULSO 13/09/2017

Por Sebastián Rodríguez Undurraga. Las empresas de hoy y del futuro deben constituirse en torno al triple impacto: social, económico y medioambiental. Chile exige empresas que integren estas preocupaciones a sus fundamentos.

En Chile como en el resto del mundo el rol de las empresas ha cambiado bastante el último tiempo. Es sabido que ya no basta con la responsabilidad de ser rentables y buscar beneficios sólo para los dueños y/o socios. Hoy es fundamental que las empresas se hagan responsables de generar impacto social y evitar o disminuir sus impactos medioambientales negativos.

Hace algunos años, esa preocupación por el entorno y quienes nos rodean era una responsabilidad que se le adjudicaba principalmente a las ONG u organizaciones sin fines de lucro. Hoy es una responsabilidad que se comparte y exige a las empresas.

Es por esto que en los últimos años han surgido varios movimientos que buscan la economía social, una economía que permita la sustentabilidad de los recursos de la sociedad y el planeta a largo plazo. Dentro de ellas se encuentran las empresas B, las empresas asociadas al comercio justo, las empresas conscientes, entre otras categorías, todas empresas que, más que ser perfectas, intentan resolver problemáticas sociales o medioambientales a través de modelos de negocios sostenibles en el tiempo.

Para ser empresa B, por ejemplo, no basta con definir y coordinar buenas intenciones o programas de RSE. Una empresa B es una organización que debe incorporar dentro de sus estatutos su compromiso con ese propósito, que busque consciente y metodológicamente generar impacto social y medioambiental positivo, realizando una evaluación para obtener la certificación en propósito, modelo de negocio, gobernanza, medioambiente, colaboradores y comunidad.

Según el Sistema de Información Laboral del Ministerio del Trabajo, hasta el año pasado se registraban más de 317.000 empresas en Chile, de las cuales sólo 90 son empresas B certificadas, por lo que su ámbito de crecimiento es enorme.

En EmpreDiem hemos experimentado este enfoque desde los inicios, en el año 2011, y hemos podido comprobar su efecto multiplicador, la manera en que conecta a la empresa con la realidad del país. Nosotros nos dedicamos a democratizar el emprendimiento y la innovación social en Chile y, en ese camino, hemos descubierto que una empresa responsable no puede funcionar si no está en contacto con el medio que la rodea.

Las empresas de hoy y del futuro deben constituirse en torno al triple impacto: social, económico y medioambiental. Chile exige empresas que integren estas preocupaciones a sus fundamentos, que se hagan cargo de las problemáticas sociales, y que, más que nada, sean parte de las soluciones.

*El autor es gerente general EmpreDiem Chile.