Opinión

El shock de confianza que la economía chilena necesita

PULSO 18/05/2016

JP Morgan plantea que ese impulso podría llegar luego de las próximas elecciones presidenciales. Sin embargo, parece un lujo esperar tanto tiempo.

Tras el viaje de una comitiva de JP Morgan a Chile y Perú, las conclusiones a las que llegó el banco de inversión fueron plasmadas en un informe titulado “Perú & Chile trip notes: desafíos divergentes”. Dice que nuestro país está sufriendo una crisis de confianza y que su resolución puede estar muy lejos, mientras que el vecino del norte “se enfrenta a un reto inusual: tener que elegir entre dos candidatos favorables al mercado”. Luego de entrevistarse con inversionistas, concluye que la desaceleración en Chile ya tocó fondo y que pronto debería observarse un repunte, aunque plantea algunas dudas. “En general, la economía chilena probablemente tocó fondo, pero hay visiones diferentes sobre el ritmo de recuperación. Un crecimiento regional más fuerte le daría el impulso significativo a la economía chilena […] El ritmo de la recuperación es bastante incierto”, sostiene JP Morgan en el documento enviado a clientes.

La entidad cree que un aspecto clave para que la economía de nuestro país logre repuntar de manera relevante y sostenida, es que se materialice un “shock de confianza”. Sobre este punto, JP Morgan afirma que “el shock de confianza es muy necesario, pero puede que tenga que esperar al próximo ciclo electoral”. En ese sentido, detalla que las personas con las que hablaron se dividen entre quienes creen que este problema de baja confianza será transitorio y otro -mayoritario- que piensa que la confianza negativa durará hasta las mencionadas elecciones.

El problema es que estas corresponde en noviembre de 2017, por lo que quienes opinan que esto ya está jugado y que la confianza no repuntará, están dando por hecho que habrá una especie de estancamiento de más de un año y medio. No obstante, esto es mucho tiempo, sobre todo para un país que aún no alcanza el desarrollo y que tiene altas expectativas, en especial respecto de los derechos que se deben garantizar.

La tasa de desempleo ha comenzado a elevarse, el incremento de los salarios a frenarse -o derechamente a ceder en algunos sectores- y el frente externo aún se ve frágil, debido a que en Estados Unidos la Fed está en un proceso de normalización de las tasas de política monetaria, mientras que en China la economía continúa mostrando signos de debilidad.

De este panorama el ministro de Hacienda está consciente. Por eso ha liderado un trabajo enfocado en la productividad y en medidas “misceláneas” que ayudarán, en el largo plazo, a apuntalar la economía.

Esto demuestra que tampoco parece dispuesto a dar por perdido lo que resta de mandato, lo que es una buena señal de la autoridad. Sin embargo, las diferencias que existen con otras autoridades, como por ejemplo con la cartera del Trabajo, generan incertidumbre respecto de hasta dónde quiere avanzar el Gobierno para levantar las expectativas. Es de esperar que se mueva en la dirección correcta en la Reforma Laboral, que será la primera prueba de corto plazo, y que así JP Morgan se equivoque en cuanto al plazo de la mejora de las confianzas.