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Opinión

El gobierno del fútbol

PULSO 12/01/2016

Por Andrés Montero J. Ya en el pasado vivimos el festín de Bielsa, que fue ridículo y de país bananero de tercera clase. A los entrenadores, que no son más que eso, se les debe exigir respeto por las autoridades del país.

Los últimos acontecimientos vinculados al gobierno mundial del fútbol liderado por la FIFA, y los simultáneos malos manejos conocidos en nuestra ANFP, son motivo de reflexión. Siempre me llamó la atención la autonomía con que la FIFA se ha manejado a nivel mundial, con poderes omnímodos respecto de países y personas. Camarillas globales y camarillas locales han caído en desgracia por haberse burlado de millones de fanáticos, que trastornados por la pasión del fútbol perdonan muchas ilegalidades en la medida que sus equipos triunfen. Contratos truchos, pagos escondidos, ardides comerciales para triangular y esconder utilidades, han sido parte de la historia recientemente revelada. El ambiente del fútbol siempre ha estado en cuestionamiento.

Actualmente se discute si el técnico argentino Jorge Sampaoli debería seguir o no. Muchos analizan lo buen entrenador que es. La cuestión no debe ser solo evaluada bajo ese prisma. Hay otros aspectos que tienen que ver con la transparencia de las acciones que respaldan la legalidad de los contratos y su sustento ético. En opinión de este ciudadano, todos los contratos vinculados a entrenadores de la Selección deben ser conocidos por la opinión pública. Si se conoce cuál es el salario de la Presidenta de la República, ¿por qué no habría de conocerse el salario del entrenador nacional de fútbol? Lo mismo se debe aplicar a las formas de pago, indemnizaciones, multas, castigos, premios, plazos, etcétera. ¿Hasta cuándo seguimos con gatos encerrados o información confidencial en algo que le compete a todo el país? Aparentemente habría mucha molestia en Sampaoli, por haberse conocido detalles de su contrato. Creo que debemos desterrar esta tendencia a idolatrar seleccionadores, que no son otra cosa que profesionales que deben dirigir un equipo de fútbol, implementar estrategias competitivas, imponer el orden en el comportamiento de los equipos, dar buenos ejemplos, no perdonar a cada momento las indisciplinas de los jugadores y trabajar honestamente.

Creo firmemente que la ANFP debería tener un gobierno corporativo profesional, que reporte a un directorio, el cual debe estar compuesto por los presidentes de los clubes. Ya en el pasado vivimos el festín de Bielsa, que fue ridículo y de país bananero de tercera clase. Bielsa era un DIOS. A los entrenadores de fútbol, que no son más que eso, se les debe exigir respeto por las autoridades del país, cumplir las leyes, y en el caso de los extranjeros no meterse en política interna. Los jugadores irresponsables y de mal comportamiento deben ser marginados del equipo, independiente de su calidad futbolística. En momentos en que la autoridad de las instituciones es cuestionada en nuestro país, casi sin excepciones, es oportuno aplicar mano dura en el fútbol, ordenar las platas, destapar los “arreglines”, sancionar a quienes hayan cometido delitos y partir todo de nuevo. Los jugadores están disponibles y no hay nadie irreemplazable. Sería bueno contar con un seleccionador chileno, como una medida para “desargentinizar” nuestro medio. Hoy podríamos hacer un paralelo entre la decisión que alguien tuvo para nominar a Rodrigo Peñailillo como ministro del Interior con la de otros al nominar a Sergio Jadue en la ANFP. En ambos casos y mirado en retrospectiva, ambas fueron pésimas decisiones. No tenían ni la capacidad, ni los conocimientos, ni el nivel requerido para las posiciones que asumieron. En el caso de Sampaoli, me parece que su ascenso fue demasiado rápido y tuvo la suerte de tener disponibles a muchos y buenos jugadores, lo que se suma a una etapa de decadencia de los seleccionados de Brasil y Argentina. Si se va, no pasa nada.

*El autor es ingeniero comercial de la Universidad de Chile – (amjpulso@gmail.com).

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