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Opinión

El cambio del valor agregado

PULSO 02/02/2016

Por José Tomás Infante. Hablamos de un año de productividad, el que debe sustentarse en ideas frescas, adecuadas al momento y lugar en el que estamos.

En un año definido como el de la productividad -relación entre la cantidad producida y los recursos utilizados para obtenerla-, el Gobierno dio a conocer los avances de la agenda en esta materia, poniendo especial énfasis en mejorar las condiciones y los plazos de financiamiento para las pymes.

De esta manera, aterrizaron variadas propuestas que tienen como eje común el bajo costo a corto plazo, con el objetivo de ayudar a Chile en su desvinculación del clásico “exportar cobre e importar tuberías”. También se propuso una nueva línea de crédito Corfo y la creación de un Fondo de Infraestructura, superando ampliamente el presupuesto de inversión anual que ejecuta, por ejemplo, el Ministerio de Obras Públicas. Todas buenas propuestas, pero se olvidan de lo más importante: la clave de la innovación como motor de un cambio estructural en la productividad.

Se habla así de una serie de lineamientos que al fin de cuentas pasan por alto -exceptuando las tímidas capacitaciones de Corfo y Sence- lo que realmente se necesita como factor diferenciador, impidiendo así distinguirse del resto de los competidores.

Por tanto, hablamos de un año de productividad, el que debe sustentarse en ideas frescas, adecuadas al momento y lugar en el que estamos, impregnándose en la mentalidad de todas las organizaciones, yendo desde los ejecutivos junior para alcanzar a los grandes directivos.

La cadena de productividad pasa a convertirse así en un circuito de acontecimientos, todos relacionados entre sí. Y es que, en un ambiente económico cada vez más nublado, inestable y dudoso, aparece desde la pura necesidad el desarrollo de lo que se identifica como un valor agregado de las empresas, de sus productos y servicios. Esto a su vez detona en un aumento de la productividad y en el futuro desarrollo económico del país.

Puede que una empresa sea lo que produce, pero el cambio real está en definirnos por lo que pensamos -sin importar el tamaño de la organización- como parte de una cadena colaborativa con el Gobierno y universidades, que fomente la innovación, el valor agregado y el “made in Chile” para potenciar el cambio.

*El autor es gerente general y cofundador de la cervecería Kross.

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