Roberto-Alvarez

Opinión

Diversificación de exportaciones y rol de ProChile

PULSO 09/11/2017

Por Roberto Álvarez. ProChile debe contar con un directorio, de composición pública y privada, que vaya evaluando los avances y los cambios que se necesiten. Para ello se requiere estabilidad, claridad y calidad de las políticas.

Es una buena señal que haya un debate respecto del rol de ProChile en la compleja tarea de diversificar nuestras exportaciones y avanzar hacia una estructura productiva de país desarrollado. En la academia se valora enormemente que los hacedores de política, en particular el director de ProChile en este caso, se haya dado el tiempo de leer nuestra opiniones, analizarlas y debatirlas. Es una muestra de que los investigadores en las universidades se preocupan de temas relevantes y no viven en la torre de marfil.

Para seguir contribuyendo al intercambio de ideas, recalcaré lo que, a mi juicio, son los cuatro pilares fundamentales para el nuevo rol de ProChile, y no sólo la política de destinar más recursos a un departamento de investigación de punta, como se ha enfatizado erróneamente.

Primero, se debe definir y acordar la meta de largo plazo, que sea medible y razonable, y que cuente con los recursos necesarios para investigación, promoción y prospección de nuevos mercados y productos. Los esfuerzos e instrumentos deberían orientarse coherentemente en el marco de esa estrategia. Si es vía exportaciones de servicios u otros sectores es parte del debate, pero también lo son aspectos como cuál es la meta específica, cómo lograrla y en qué plazos.

Segundo, se requiere modificar y modernizar la institucionalidad vigente, siguiendo algunas buenas prácticas internacionales en agencias de promoción de exportaciones. ProChile debe contar con un directorio, de composición pública y privada, que vaya evaluando los avances y los cambios que se necesiten. Se requiere estabilidad, claridad y calidad de las políticas, que no se cambien drásticamente de un gobierno a otro. Un directorio con nombramientos que tengan plazos mayores a los del gobierno de turno ayudaría en esa dirección. Así como los mejores economistas del país orgullosamente lucen como consejeros del Banco Central, nuestros mejores profesionales deberían ambicionar y lucir con el mismo orgullo ser parte del directorio del nuevo ProChile.

Tercero, insisto en la necesidad de dotarlo de una unidad de investigación y análisis de punta. La analogía con la gerencia de investigación del Banco Central no es gratuita. La diversificación de exportaciones es una tarea tan compleja como la política monetaria y las metas de inflación. Si el Banco Central requiere una unidad dedicada a la investigación, con doctores provenientes de las mejores universidades del mundo, no veo razón para no contar con una unidad similar en ProChile. Se requiere diseñar nuevos instrumentos, evaluar causalmente los existentes, estar al día en la creciente literatura sobre comercio internacional y generar estudios de calidad que apoyen la toma de decisiones. Hay que avanzar en esa dirección y que las políticas se orienten por evidencia sólida y no por las preferencias o intuiciones de quienes dirigen las agencias públicas. Esto ayudaría también a aprovechar el creciente número de gente talentosa que está volviendo de sus estudios financiados con Becas Chile y manifiestan dificultades para encontrar trabajo en las universidades nacionales y centros de investigación.

Cuarto, todo ello requiere más recursos porque la tarea es compleja y costosa. Si queremos seguir haciendo más de lo mismo, que de acuerdo a varios estudios sobre el impacto de los instrumentos de ProChile ha sido efectivo, el presupuesto asignado pareciera ser razonable. En cambio, si de verdad queremos hacer un cambio fundamental en nuestra inserción internacional, introduciendo nuevos productos, diversificando y modernizando nuestra oferta exportadora, se debe hacer un esfuerzo mucho mayor.

La tarea es compleja y necesita un nuevo ProChile, con más recursos y nueva gobernanza, pero también un gobierno que esté consciente de que para una economía abierta y pequeña como la chilena, el verdadero desafío está más allá de nuestras fronteras. Insisto, ojalá estemos a la altura del desafío.

*El autor es profesor titular Universidad de Chile.