Foto Francisca Jünemann 2017

Opinión

Diferencia salarial y sala cuna

PULSO 23/03/2018

Por Francisca Jünemann.

SI BIEN el ministro del Interior ha descartado el proyecto de nueva Constitución Política presentado en los últimos días de la Presidenta Bachelet, éste sirvió para visibilizar la necesidad de fortalecer la igualdad de salarios entre hombres y mujeres, al pretender consagrarlo como un derecho constitucional.

Esta inequidad está presente en el mundo entero, pero es especialmente significativa en Chile: a nivel mundial, incluyendo a los países con niveles de pobreza elevados, el promedio de diferencia salarial es de 23% y en Chile es del 33%, es decir 10 puntos más.

Un estudio realizado en Dinamarca da luces sobre las causas (Kleven, Landais y Sogaar, 2017): antes del nacimiento del primero hijo no existe diferencia salarial entre hombres y mujeres, equilibrio que se rompe cuando la mujer es madre por primera vez. Mientras el padre tiene en el tiempo un aumento sostenido de sus ingresos, la mujer sufre una abrupta caída en ellos y a los diez años de ser madre la distancia sigue siendo significativa (-19.4%), siendo insuperable la desigualdad.

En Chile una investigación (Pradda, Rucci y Urzúa, 2015) demuestra que las mujeres que trabajan en empresas obligadas a tener o pagar sala cuna -aquellas que contratan a 20 o más de acuerdo al artículo 203 del Código del Trabajo- comienzan con una diferencia salarial entre el -9% y -20%, disparidad que no sufren quienes son contratadas en empresas con menos de 20 mujeres.

En nuestro país, sólo el 11% de las empresas cuenta con 20 o más mujeres asalariadas; el 89% restante se limita a un máximo de 19 para no verse obligadas a pagar o tener sala cuna.

En base a estos datos, podemos afirmar que la ley de sala cuna actual es un desincentivo a la contratación de mujeres y un factor que agrava la diferencia salarial. Y la diferencia salarial es a su vez, un castigo a la maternidad. Debemos por lo tanto, reformar todas las leyes que castigan el ser madre por excluir el principio de corresponsabilidad parental.

El Programa de Gobierno de Sebastián Piñera apunta al fondo del problema y compromete un derecho a sala cuna universal con fondos fiscales para madres y padres trabajadores que tengan el cuidado del hijo, asalariados e independientes, pagado por el Estado en la institución que ellos elijan, pública o privada. El Ministro del Trabajo ya lo reafirmó y la Ministra de la Mujer anunció la conformación de una Comisión Presidencial con especialistas de todos los sectores que trabajará en un proyecto de ley transversal, medidas que evidencian voluntad y compromiso. La Comisión de Trabajo del Senado, por su parte, también busca activar esta reforma.

Elaborar y dar urgencia a un nuevo marco legal de sala cuna es disminuir la brecha salaria; es promover la contratación y formalidad laboral de 715 mil mujeres que trabajan por cuenta propia con un ingreso promedio mensual de $200 mil; y es abrir la puerta a las 225 mil que quieren trabajar y no pueden. Es por lo tanto, dar autonomía y dignidad a casi 1 millón de mujeres y sueldos más justos a todas las madres trabajadoras.