Opinión

Diferencia salarial, ¿cómo está tu empresa?

PULSO 26/05/2017

Por Francisca Jünemann. Se debe cumplir la ley de igualdad salarial y no realizar discriminaciones arbitrarias, creando mecanismos para evaluar brechas.

Este mes PULSO realizó un estudio muy interesante sobre las diferencias salariales entre hombres y mujeres que ocupan puestos de igual responsabilidad en empresas IPSA. Los resultados sorprenden porque estas empresas tienen una diferencia salarial menor al promedio del país, lo que es muy positivo al ser grandes organizaciones y, por lo mismo, referentes.

Si como promedio en Chile hay una brecha en los sueldos de 32% entre hombres y mujeres, el promedio en las empresas del IPSA estudiadas por PULSO es de 8%.

En este estudio podemos distinguir además que, en las empresas analizadas, las mujeres tienen una participación laboral promedio superior a la nacional: mientras la diferencia de ocupación laboral femenina respecto a la masculina en Chile es de 32%, en las empresas del IPSA es de un 11%.

Se observó, sin embargo, un fenómeno preocupante: a mayor nivel educacional y profesional, mayores son las diferencias salariales. Si bien la diferencia entre hombres y mujeres promedio en Chile es del 32%, esta sube a 38,2% en personas con educación secundaria técnica o universitaria. Y si bien en la categoría “trabajadores” la diferencia es de tan sólo 2% y en administrativos y técnicos es de 8%, en gerentes, ejecutivos y jefaturas alcanza casi al 13%.

De acuerdo con “The effect of mandated child care on female wages in Chile” de Pradda, Rucci y Urzúa del año 2015, las mujeres que trabajan en empresas con 20 o más trabajadoras -organizaciones obligadas por el artículo 203 del Código del Trabajo a tener o pagar sala cuna para hijos menores de dos años de madres trabajadoras- tienen un salario inicial menor entre $24 mil y $53 mil (diferencia entre 9% y 20%) y esta diferencia en el origen de la vida laboral sería determinante e irreversible en toda la carrera profesional.

Para revertir esta realidad necesitamos implementar políticas públicas y privadas de forma urgente. En cuanto a política pública apremia reformar el artículo 203 del Código del Trabajo sobre salas cuna, que además de afectar los salarios, encarece y desincentiva la contratación femenina [ver propuesta de Grupo3, asociación entre Fundación ChileMujeres, Mujeres Empresarias y +Mujeres en www.grupo3.org].

Como las grandes empresas no pueden sino contratar a más de 20 mujeres y con ello quedan obligadas por “el 203”, las mujeres estarían pagando con brechas salariales.

En el caso de las pymes, la realidad es aún peor: el “castigo” vendría por la no contratación, llegando sólo a 19 mujeres contratadas. Y esto no es suposición: en Chile tan sólo el 8% de las empresas tiene a 20 o más mujeres con contrato de trabajo.

En cuanto a políticas privadas, es preciso que las organizaciones evolucionen hacia la valoración de resultados, abandonando la cultura que privilegia la presencia por sobre la eficiencia.

A su vez, las empresas deben cumplir la ley de igualdad salarial y no realizar discriminaciones arbitrarias, implementando un sistema de control interno que evalúe las brechas salariales para eliminar toda diferencia que no se justifique en la eficiencia y productividad.

Un avance importante lo dio la SVS al solicitar a través de la Norma Nº 386 información sobre brechas salariales y al hacerla pública en su página web de forma ordenada y sistematizada.

Otro aporte en este sentido es Impulsa, premio de PULSO, PwC Chile y Fundación ChileMujeres que evalúa a las empresas por rubro en base a la información pública entregada por la SVS. También cooperan en la evolución que necesitamos como país los Desayunos Impulsa, instancia donde las empresas ganadoras de Impulsa pueden compartir sus experiencias. El primero de ellos se realizará el día 23 de junio en Walmart, empresa ganadora del rubro retail año 2016.

Al compartir con otras empresas, incluso cuando sean competencia, estamos ante un cambio cultural muy importante. Algunas organizaciones de avanzada están comprendiendo la importancia social de compartir conocimientos y experiencias.

Felicidades a todos quienes se atreven a evolucionar e innovar y los animamos a evaluarse e implementar mecanismos internos para que comiencen a destacar positivamente.

*La autora es cofundadora y presidenta ejecutiva Fundación ChileMujeres (www.chilemujeres.cl).