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Opinión

Desafíos del liderazgo político joven

PULSO 14/01/2016

Por Luis Hernán Bustos. Los políticos jóvenes o emergentes tienen mucho que ganar, ya sea esperando que los líderes consolidados caigan en la obsolescencia y agoten su capital o bien desafiarlos.

Una reciente encuesta Cadem Plaza Pública que evalúa a los jóvenes políticos y su consecuente discusión en los medios pareciera concluir que no están en condiciones de ser presidenciables aún. Pese al conocimiento y valoración positiva de algunos de ellos, los ciudadanos no están todavía dispuestos a entregarles la confianza para el cargo. De hecho, el 83% de los encuestados estaría de acuerdo, al menos, con mantener la edad mínima presidenciable en 35 años o incluso subirla.

¿Qué nos diría el mundo de las marcas y del marketing?

No hay dudas que el liderazgo tradicional, medido como su dominación o prominencia en la categoría, está correlacionado con la trayectoria y desempeño en el mercado; pero, al igual que las marcas líderes, los líderes políticos consolidados como Lagos, Allende o Piñera corren el gran riesgo de caer en la obsolescencia si no se renuevan conforme a las expectativas dinámicas del mercado. Es decir, estamos frente a una foto, no a una predicción.

Más importante es no olvidar que este capital político, al igual que el capital marcario, basado en el liderazgo, solo existe en la medida que los ciudadanos le entreguen la confianza o el crédito para ejercerlo. Al final del día, el sartén lo tienen por el mango los ciudadanos o consumidores, quienes pueden o no conferir ese capital acudiendo o no a las urnas, votando o no por estos líderes consolidados.

Por su parte, los políticos jóvenes o emergentes tienen mucho que ganar, ya sea esperando que los líderes de antaño caigan en la obsolescencia y agoten su capital o bien desafiándolos. Marcas como Apple, Virgin, First Direct o Southwest Airlines emergieron aprovechando la existencia de líderes con señales de agotamiento que fueron exitosamente desafiados.

En Chile solo algunos de estos jóvenes políticos tienen un nivel de conocimiento significativo, y de aquellos que se tiene más conocimiento, este no necesariamente involucra el conocimiento profundo que inspira confianza. Según el estudio, más del 70% de los encuestados no cree en el potencial presidenciable de muchos de estos jóvenes.

El conocimiento para conferir confianza no se sustenta solo en el reconocimiento del nombre (brand awareness), sino también en un conocimiento más profundo de sus propuestas, sus valores y sus causas o banderas de lucha (el propósito), aquellos aspectos que generan identificación y movilizan. Además, los jóvenes tienen a su haber la personalidad política para desplegar en terreno atributos movilizadores como empatía, energía y carisma.

Giorgio Jackson y Gabriel Boric dan cuenta de esta realidad. Consecuentemente, en la Adimark de diciembre el movimiento liderado por Jackson, Revolución Democrática, consigue el mayor porcentaje de aprobación (48%), aunque su nivel de conocimiento es aún más bien bajo (33%).

En los hechos, la confianza será ganada conforme a cuán consistentes sean respecto de sus creencias y valores y sean capaces de construir credibilidad respecto al cumplimiento de promesas. Los jóvenes políticos pueden acrecentar rápidamente su capital con mayor visibilidad y despliegue en terreno, siendo más empáticos y menos autorreferentes que sus antecesores. Desde ya, siendo más activos y energéticos en desafiar al establishment político. Sin embargo, al igual que Anakin Skywalker, deben procurar que ese deseo legítimo por liderar no los lleve por el lado oscuro de la fuerza.

*El autor es ingeniero comercial y académico UC.

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