2116632_500.jpg

Opinión

Del libre mercado al mercado responsable

PULSO 08/01/2016

Por Javier Pinto. Es también necesario que la libertad económica se fundamente en un sentido de responsabilidad comercial.

El libre mercado tiene a mi juicio un primera justificación que es de orden práctico, y se refiere al hecho de que los mismos mercados realmente funcionan -cumplen con proveer de los bienes y servicios necesarios para el buen vivir- cuando dependen de la iniciativa, inventiva, conocimientos, libertad de asociación y recursos de los mismos ciudadanos y las instituciones no estatales. La participación del Estado en el mercado a través de empresas públicas que reemplacen a las privadas, o la intervención estatal con una regulación que distorsione las libertades comerciales, siempre ha dado claras muestras de afectar negativamente el empleo y la disponibilidad de bienes y servicios.

Un claro ejemplo de esto es la actual Venezuela. Sin embargo, suponer que el mercado cumplirá con proveer de manera adecuada y justa todas las necesidades de los ciudadanos simplemente porque sea libre, es una equivocación. Si bien es cierto que la iniciativa privada y la libertad de emprendimiento son fundamentales, es también necesario que la libertad económica se fundamente en un sentido de responsabilidad comercial.

Esta idea se justifica no solo por las llamadas estrategias de sustentabilidad, que valoran una relación justa y correcta entre empresas y consumidores porque permiten una supervivencia de las empresas en el largo plazo. Sino que la responsabilidad por el mercado también se justifica en derechos sociales, que son de orden comercial, y que no son un mito o una exigencia de la plata de otro -como torpemente se los ha descrito. El mercado es esencialmente una relación de justicia, donde el beneficio propio no puede darse a costa de los demás, como un juego de suma cero.

La relación comercial debe ser de beneficio mutuo, como toda relación en sociedad. Este beneficio mutuo es, a mi juicio, lo que busca la actividad comercial, porque nadie participa del mercando asumiendo que perderá en beneficio de la contraparte. Así, si el mercado es un asunto de justicia entre privados, es también un asunto de derechos y deberes entre privados, los que actúan de modo responsable cuando efectivamente velan por esos derechos y deberes. Si no somos los mismos privados quienes actuamos responsablemente, deterioramos la actividad comercial y abrimos la puerta a la sobrerregulación por parte del Estado. Las posibles referencias a las noticias del nuevo caso de colusión son evidentes.

*El autor es profesor de ética empresarial Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales Universidad de los Andes.

Archivos relacionados