Opinión

Debate por desigualdad

PULSO 23/06/2017

Las cifras muestran que las políticas implementadas en Chile en las últimas décadas habían logrado reducir la desigualdad. Es importante retomar el camino.

Un reciente trabajo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y las observaciones de Eduardo Engel formuladas el domingo pasado en La Tercera -donde destacó distintas formas de medir la desigualdad y cómo esta ha disminuido en los últimos diez años- revelan que la discusión sobre la desigualdad es una parte sustantiva de la agenda, pero que esta evaluación demanda rigor.

Las cifras muestran que Chile sí ha venido reduciendo la desigualdad en el largo plazo, pero no necesariamente bajo este Gobierno. Al contrario, el ritmo de reducción se ha ralentizado. Desde 1990 a lo menos y, por tanto, lo ha hecho en el marco de una estrategia de desarrollo que hoy la propia Nueva Mayoría demoniza, lo que se grafica en la tesis de la “administración del modelo neoliberal” de Karol Cariola, entre otros voceros de la misma tesis.

Esto implica que la desigualdad, como lo comprueba la experiencia, baja gracias al crecimiento más que por la intervención estatal, y que el análisis del concepto mismo de desigualdad y cómo se interpreta es un ámbito de discusión más profundo, técnico e incluso plural.

El hecho que durante este Gobierno haya empeorado la desigualdad, no es sólo una derrota para la administración actual, sino que para el país como un todo. Por ello resulta fundamental que las prioridades vuelvan a ponerse sobre el crecimiento, para lo cual la mayor productividad resulta ser un elemento clave y una de las deudas de varios gobiernos, sin importar el color político.

Un llamado, entonces, para que tanto los candidatos como el sector privado privilegien esta discusión y se aborden propuestas concretas para impulsarla.