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Opinión

Cómo pensamos la ciudad

PULSO 20/01/2016

Por Enrique Joglar. Es importante que las ciudades logren un crecimiento organizado, integrando la estética con la sustentabilidad.

Un aspecto que no deberíamos pasar por alto a la hora de mirar hacia el desarrollo es pensar cómo planificamos las ciudades. En este sentido, resulta fundamental estudiar las características que han conformado las distintas comunas y barrios a la hora de ser construidos. El desafío, en primera instancia, consiste en aportar a la configuración de barrios más integrales, con el fin de mejorar las condiciones para el encuentro social, y así avanzar hacia una mayor homogeneización urbana.

Si se observan las ciudades más cosmopolitas a nivel mundial, se puede advertir que la idiosincrasia del uso de los espacios como puntos de encuentro, la descentralización del transporte, incentivo de vida sana, entre otros aspectos, son un hecho y un ejemplo que se puede usar de referencia para potenciar nuestra propia metrópoli. Acciones como las actividades culturales en parques de la ciudad o en centros en Santiago, o iniciativas como los 42-K para los ciclistas al costado del río Mapocho, apuntan a esos objetivos y dan cuenta de ello.

Tanto las edificaciones como el diseño del entorno son parte del alma de las ciudades, las que esconden la identidad de las comunidades. Al contar con un diseño arquitectónico de calidad, se logran resaltar los atributos de cada zona en particular, y se embellece el espacio público, con el fin de lograr una mayor integración urbana.

Los desafíos inmobiliarios actuales, como los esfuerzos públicos y privados, deben apuntar a la necesidad de crear proyectos en los que exista conciencia medioambiental y una planificación urbana respetuosa con el entorno. El ciclo del agua, el uso del suelo y el ahorro energético, entre otros aspectos, sumados a la necesidad de integrar más entornos verdes, serán la clave de las ciudades del futuro y permitirán entregar valor agregado.

La arquitectura debe ser partícipe de la naturaleza, del entorno, más que estar por sobre ella. Los barrios repensados desde la sustentabilidad y la tecnología, con grandes áreas verdes, con espacios públicos inteligentes, sin duda ofrecen mayor calidad de vida. Además, es importante que las ciudades logren un crecimiento organizado, integrando estética con sustentabilidad.

Como ciudadanos y protagonistas del espacio público, es necesario dar un sentido claro a las novedades que se proyectan para el futuro. Hay que sustentar los cambios en relación con la identidad de los barrios, potenciando las características locales, para relevar lo que nos distingue. En este aspecto la perfección no es algo que solo se exige a sí mismo, sino a su entorno.

*El autor es gerente de desarrollo Indesa.

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