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Opinión

¿Cómo mejorar Chile?

PULSO 05/01/2016

Por Andrés Montero J. Si este año cada uno hace bien lo suyo, sin engañar y de manera responsable, otro gallo cantaría. Autoridades políticas, judiciales, eclesiásticas y militares deben partir dando el ejemplo cada día.

Para que no digan que este ciudadano solo critica, aquí van sugerencias concretas que harían de Chile un mejor país: manejar por la derecha en carretera. No hablar por celular sin manos libres. No echarle la camioneta grande encima al automóvil más pequeño. No obligar al cliente de un restaurant a dar propina si el servicio fue malo. No llegar tarde a las reuniones, argumentando que había taco. Suscribirse al TAG en la Ruta 5 sur, para evitar la cola. Hacer pre chequeo antes de viajar, evitando pérdidas de tiempo. No hablar fuerte por celular en el avión al aterrizar, avisando que llegué.

Agradecer cuando se recibe un regalo. Devolver las llamadas telefónicas en plazo prudente. Conocer Chile más profundamente, antes de viajar al Caribe a comer. Leer de nuestra historia, para saber cómo se formó nuestro país y quienes fueron los fundadores de la patria. Cuidar a los padres y respetarlos. No sobreproteger a los hijos, ni acceder a todas sus demandas. Cuidar el bosque nativo, que es difícil de renovar y además produce agua. Presionar para que vuelva el tren a ser un medio de transporte relevante, en especial hacia el sur. No aceptar inmigración masiva, menos aún de colombianos que escapan de Buenaventura e ingresan ilegalmente. Respetar y apoyar a los carabineros y no aceptar que otros organismos del Estado los persigan. Defender a la familia como eje central de la sociedad, apoyando su concepción natural.

Promover la lealtad con la empresa en que se trabaja. No aprovecharse de errores de empresas que al vender por internet pudiesen haber ofrecido algo a un precio equivocado. No trabajar mal para promover un despido y así una indemnización. No engañar a los clientes o a los proveedores. Pagar las cuentas en los plazos pactados. No endeudarse más allá de la capacidad de pago. No comprar bienes suntuarios sin tener los recursos. Hacer deportes de manera regular. No fumar, pues el cigarro mata. Consumir alcohol de manera responsable. Cuidar la energía eléctrica, partiendo por la propia casa. Promover la sobriedad y la austeridad como estilo de vida. Recuperar el respeto hacia los profesores. Decir las cosas de frente y no de manera solapada. Cuidar el patrimonio cultural y arquitectónico, evitando que se demuelan edificios históricos. Mejorar las normas constructivas y de estética en las casas que se construyen, las que están dejando a Chile sin historia. Evitar que se sigan propagando el eucaliptus y el pino en el sur, lo que genera enormes daños al futuro del medioambiente. Promover el trabajo estable, responsable y sacrificado, más que la “pasada”. Educar a la población desde pequeños, incentivando el esfuerzo individual, más que el asistencialismo del Estado. Organizarse como vecinos, para darle duro a la delincuencia, persiguiendo a quienes a través del robo hacen su forma de vida. Permitir que cohabiten la educación pública, municipal, privada, subvencionada, gratuita, pagada, religiosa, laica y técnica.

Si cada uno hace lo suyo bien, sin engañar y de manera responsable, otro gallo cantaría. Las autoridades políticas, judiciales, eclesiásticas y militares deben partir dando el ejemplo cada día. A ellas la sociedad les exige más, pues tienen un mandato inherente a su rol. Si fallan, la sociedad falla. Al iniciarse un nuevo año, siempre soñamos. La gracia es que algún sueño se cumpla y eso depende de nosotros, pero también de quienes nos dirigen.

Las autoridades deben partir por lo simple, por el día a día, por el sentido común. Déjense de payasadas y de diálogos ciudadanos, si aún no son capaces de dialogar entre ustedes. Ya están en el segundo tiempo y de no haber cambios, perderán el partido por goleada.

*El autor es ingeniero comercial de la Universidad de Chile – (amjpulso@gmail.com).

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